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"Mi pobre angelito" no es sólo una postal recurrente de diciembre: a 35 años de su estreno, es una película que alteró las reglas del juego para la industria, en especial para los niños actores.
Su impacto fue doble. Por un lado, redefinió el cine familiar al convertirse en la comedia más taquillera durante casi dos décadas, un récord que probó que la historia de un niño solo en casa podía sostener un fenómeno global.
Por otro, dejó al descubierto un sistema incapaz de proteger a quienes lo hacían posible.
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Macaulay Culkin se transformó en el niño actor mejor pagado de su generación, mientras Hollywood celebraba cifras históricas sin detenerse aun con las consecuencias.
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La película impulsó secuelas y un modelo de negocio para el cine navideño; también reactivó discusiones legales sobre el control de las ganancias, el papel de los padres y la vulnerabilidad financiera de los menores, temas que terminarían reforzando mecanismos de protección como la Ley Coogan.
Home Alone evidenció que la fama infantil tenía costos invisibles.
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La presión mediática, los conflictos familiares y la exposición temprana empujaron a Culkin a un retiro prematuro, una decisión que hoy se lee como un acto de supervivencia más que de desaparición.
La casa, la música, la estética y el arquetipo del niño ingenioso quedaron en la cultura popular, pero el verdadero legado de Mi pobre angelito está fuera de la pantalla: obligó a la industria a replantear el cuidado de sus estrellas jóvenes.
Del infierno a la sobrevivencia
Después de Mi pobre angelito, la vida de Macaulay Culkin tomó un rumbo poco común para una estrella infantil.
Tras dominar la taquilla a inicios de los 90 y convertirse en el niño actor mejor pagado de Hollywood, se retiró antes de los 15 años, no por falta de trabajo, sino por el desgaste: conflictos familiares, sobreexposición mediática y la necesidad de recuperar una vida fuera del set.
Kit Culkin, también actor, fue acusado de explotación y abuso infantil y querer realizarse a través de su hijo.
Los padres del entonces adolescente, Kit y Patricia Bentrup, se separaron en 1995, no sin antes enfrentar un juicio público por la custodia de los hijos y el manejo de la fortuna de Macaulay (entre 17 y 50 millones de dólares).
Culkin obtuvo su emancipación financiera a los 15 años.
Durante años se mantuvo al margen de la industria y regresó con proyectos independientes que rompían con la imagen de Kevin McCallister.
Party Monster marcó ese quiebre, apostando por personajes incómodos y narrativas alejadas del éxito comercial. En la última década reapareció con papeles en cine, televisión y animación, muchos de ellos en diálogo con su propio pasado.
El actor también habló en diversas entrevistas de problemas con el consumo de sustancias y en 2004 fue arrestado por posesión de marihuana y medicamentos controlados, un episodio que alimentó durante años una narrativa sensacionalista sobre su vida.
En 2023 recibió una estrella en el Paseo de la Fama.
Actualmente mantiene una relación con Brenda Song, a quien conoció en 2017 durante el rodaje de Changeland. Antes estuvo casado con Rachel Miner (1998–2002) y tuvo una relación con Mila Kunis entre 2002 y 2010.
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