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La vida de Mayte Lascurain no gira en torno al éxito de sus interpretaciones y a las más de cuatro décadas de trayectoria con Pandora.
Para la cantante, su manera de sentir el mundo y de cómo interactúa en él, siendo una figura pública, son motivo de reflexión.
En su camino de autoconocimiento, Mayte comparte que se ha apoyado en un psiquiatra, a quien, incluso, le ha cuestionado si podría estar dentro del espectro autista.
“Yo le digo a mi psiquiatra si no soy tantito autista, porque no puedo estar con mucha gente mucho rato, y él me dice que no”, comparte entre risas.
Mayte cuenta que ha encontrado en la introspección una herramienta para sobrellevar el estrés que le genera su trabajo y ahora su participación en el programa de Televisa, Juego de voces, lo que la ha llevado incluso a modificar su rutina para procesar lo vivido en el foro.
“No me gusta tener chofer, me gusta regresar sola, poner mi música zen, y así me voy, asimilando todo, soltando. Trabajo mucho conmigo misma”.
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El programa, reconoce Mayte, la confronta no como artista, sino como persona y la lleva al límite emocional.
“Es uno de los pocos programas que me causan estrés, por eso medito mucho, pido mi espacio, que hay poco en Juego de voces, pero ya después llego a mi casa a desengentarme; no como con mis compañeros”.
Un desafío que enfrentó recién fue interpretar un tema de reggaetón, género con el que no se identifica.
“Sufrí mucho porque el reggaetón no tiene ni siquiera palabras completas. No dice la F, se comen la S, acentúan diferente. Sin embargo me entró admiración por estos cantantes”.
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