La familia de Irán Castillo no es una de esas a las que se les denomina “tradicional”, por eso, cuando leyó el guion de Familia a la deriva no sintió que estuviera interpretando una ficción exagerada.

Para la actriz crecer entre divorcios, nuevas parejas, medios hermanos y una relación cordial entre sus padres fue parte de su cotidianidad y aunque en México pocas veces se admite que este tipo de familias existe, lo cierto es que son parte de la realidad de nuestro país desde hace décadas, como menciona la actriz.

“Mi papá se volvió a casar, tengo mis hermanos, mi mamá se lleva con ellos. Para mí fue como: así son las familias. No se me hizo algo extraño, se me hizo real. Estas mujeres comparten ese dolorcito de que el papá no esté, que no se acuerde del cumpleaños, pero también esa complicidad cuando él quiere intentar hacerse cargo de ellas un rato. Al final, ellas sufren al mismo irresponsable”, dice Irán.

En la película protagonizada por Mauricio Ochmann, en la que Irán interpreta a una de las exesposas de Gonzalo, un hombre emocionalmente ausente de sus cuatro hijos, con dos matrimonios y que tras un accidente, intenta recuperar el tiempo perdido organizando un viaje en yate que termina en naufragio.

Comedia con trasfondo de realidad

Aunque parecería una comedia ligera sobre segundas oportunidades, en realidad pone sobre la mesa una conversación incómoda pero reconocible: cómo las familias mexicanas se han reconfigurado de unas décadas para acá.

“Está bueno que existan películas como esta para que haya un reflejo y quizá un pequeño sacudidón. A veces no es que no quieran, es que están ocupados, trabajan mucho, tienen mil cosas. Pero aquí también la cuestión es el tiempo de calidad con los hijos. Eso es lo que realmente falta”, explica Irán.

Ana González Bello, quien interpreta a la otra exesposa, apunta a algo que pocas veces se dice directamente: la paternidad ausente no siempre es la del hombre que desaparece, sino la del que cree que con cumplir económicamente es suficiente. Y esa idea es la que la película pone en evidencia.

“Me gusta que varios personajes puedan decirle a Gonzalo: ‘Eres buen tipo, pero eres mal papá’. Son cosas que no estamos acostumbrados a decir”, expresa.

“Durante años muchos hombres asumieron que su rol era el de proveedores, sin entender que la presencia emocional también forma parte de su responsabilidad”, dice Alfonso Pineda Ulloa, director del filme filmado en Campeche y Ciudad de México y que ya esta disponible en salas de cine.

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