Un día, por culpa del actor mexicano de doblaje Humberto Vélez, un piloto de aerolíneas argentinas perdió su empleo. En esa ocasión, cuando el aeronauta supo que entre sus pasajeros se encontraba a quien por años ha dado la voz de Homero Simpson, se le hizo fácil invitarlo a cabina para dar las instrucciones de seguridad, como si fuera el personaje amarillo quien las estaba dando.

“Digo: ‘Abróchense los cinturones, babosos, porque ya vamos a despegar’, pero en la aerolínea lo oyeron y lo corrieron. La gente me decía que por mi culpa lo habían corrido, pero yo comentaba que mía por qué, él fue quien me había dicho”, recuerda Vélez.

El actor de 71 años ríe un poco al contar la historia; agarra el sombrero que lo acompaña y se lo vuelve a acomodar, mientras inclina un poco la cabeza hacia adelante.

“Esa es una anécdota terrible, pero bueno, son cosas que pasan”, dice al mismo tiempo, bajando un poco el tono de voz.

Humberto está sentado en el lobby de la sala de cine de Videocine, la distribuidora que el pasado jueves lanzó el filme nacional Gungo y los juegos cavernícolas, de los estudios Huevocartoon, en donde presta sus cuerdas vocales a Narizok, el jefe de una tribu prehistórica que destierra a todo aquel que pierde en las competencias al carecer de fuerza e ímpetu. Y está feliz porque es de las pocas producciones nacionales en las que ha colaborado. Su amistad con la compañía inició hace casi 25 años, cuando los hermanos Gabriel y Rodolfo Riva Palacio Alatriste lo llamaron para entrar a la franquicia de huevos para interpretar al Huevo de Chocolate.

“Me llamaron porque admiraban mi trabajo como Homero, pero, profesionales, me hicieron casting. Después me dijeron que estaría siempre con ellos y así ha sido. Mucha gente me dice que en otras películas soy protagónico y aquí no, pero eso a mí no me importa, porque esto es mexicano; si en el Mundial la pregunta era ‘¿y si sí?’, aquí es el sí se puede y con calidad”, explica.

AGRADECE EL “MAL GUSTO”

Durante sus más de cuatro décadas de carrera frente al micrófono, el actor ha colaborado en decenas de producciones, entre series y películas, tanto de animación como acción viva. Ha sido Lord Farquaad en Shrek y la voz de Winnie Pooh; ha doblado a Danny DeVito en Matilda, a Steve Buscemi en Mini Espías 2, a Al Pacino en Paterno y a Forest Whitaker en Justo en la mira.

Vélez sigue activo frente al micrófono y alterna el doblaje con convenciones, firmas, talleres y clases de actuación de voz. Foto: Hugo Salvador. EL UNIVERSAL. 20TH TELEVISION, DISNEY Y DREAMWORKS
Vélez sigue activo frente al micrófono y alterna el doblaje con convenciones, firmas, talleres y clases de actuación de voz. Foto: Hugo Salvador. EL UNIVERSAL. 20TH TELEVISION, DISNEY Y DREAMWORKS

“Soy bastante bestia para actuar, hay muchos mejores que yo, hay que reconocerlo, pero soy un mago para las relaciones públicas”, subraya.

¿Ha sido una “maldición” ser Homero? Ha hecho cientos de personajes. Julio Lucena, que era estupendo, sólo es recordado por Don Gato.

Prefiero eso a que me olviden (risas). A la gente en eventos les he dicho que ya estoy viejito y preguntado si mejor me retiro (de hacer la voz de Homero), y me responden honestamente que ya no me va (por el tono), pero que lo hago tan bien que me quede.

Aparte, mi voz no se escucha anciana y Homero es de mediana edad, entonces la gente me lo perdona. Para mí Homero ha sido una bendición porque no esperaba tanto y mi nivel actoral no es tan bueno, pero no sé si le pegué (a la suerte) o a la gente le gustó. Yo espero que Dios les conserve el mal gusto por mucho tiempo (risas).

¿Qué ventajas le da ser reconocido por su voz? A Joaquín Cosío, por “Mascarita” de Matando Cabos, lo invitan constantemente.

Sí, me pasan cosas así. Y como Homero es un borracho me invitan a tomar alcohol, pero yo no bebo, así que los decepciono. Me preguntan que cómo es eso posible y, pues bueno, el que toma es el personaje, no yo (risas).

¿Tiene personajes favoritos?

Mi mente no funciona así. Cada que hago un personaje para una película es mi favorito en ese momento, pero en cuanto acabo se me olvida para siempre, eso me permite no clavarme porque además no es mío, sino de los demás.

¿Qué piensa de la IA?

Recién un grupo de actores, liderados por dos mujeres que los tienen bien puestos, fueron al Congreso y lograron que se aprobara una ley que defiende a los actores de abusos con ella. Nadie puede copiar o compartir mi voz sin mi permiso. ¿Me puedo preocupar de quedarme sin trabajo?

Sí, siempre sea como sea, pero igual siempre consigo. Pero lo que me preocupa no es eso, sino que la IA se normalice en otras áreas y se pierda humanidad. Que se pierda el contacto humano ¿o qué? a una convención llevarían a la computadora o al ingeniero que la programa. ¿No verdad? Tenemos que seguir viendo siempre lo humano.

¿Se puede vivir del doblaje?

Cuando comencé (1984) se pagaba bien y me fui colocando, fui teniendo muchos papeles y trabajo constante.

Pero ahora para vivir de esto tienes que estar de siete de la mañana a once de la noche y aparte poner un puesto de tortas (risas). Lo bueno es que le he entrado al cine y, por ejemplo, en esta película (Gungo) el sueldo fue bueno (risas), pero sobre todo con lo que dan en convenciones a las que voy, se paga lo que no en el doblaje.

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