Era principios de los 2000: pop ligero, jeans a la cadera, pósters en la recámara y una adolescencia sin redes sociales, pero igual de intensa.

Millones de millennials vieron en Hilary Duff a una especie de mejor amiga que creció con ellos, junto a su versión animada, cada tarde en televisión en Lizzie McGuire.

Tras 11 años sin lanzar un disco y 18 desde su última gira mundial, la estrella juvenil está de regreso convertida en una mujer más madura, algo que refleja en su nuevo álbum Luck… or something y en su serie de conciertos The lucky me tour.

“He crecido mucho. Cuatro hijos, distintas experiencias de trabajo y momentos en los que mi teléfono no sonaba me han formado”, admite la cantante de 38 años en entrevista con EL UNIVERSAL.

“Me siento muy orgullosa de la vida que tengo, de cosas que he dejado atrás que no necesito. Hoy, por ejemplo, me importa mucho menos lo que la gente piensa de mí, ya no me comparo con nadie”, enfatiza.

Pero, como muchos de su generación, la transición a las redes sociales, al mundo digital, las pandemias, las crisis y cambios naturales como la maternidad y la propia vida han sido pruebas que Hilary ha tenido que atravesar.

Para ella, hacer las paces consigo misma ha sido esencial, aunque reconoce que, como miles de personas, también carga cicatrices que no siempre terminan de sanar.

“Definitivamente tengo algunas cicatrices profundas, pero ¿quién no las tiene a los 38? La vida pasa, y es muy valioso estar en este lugar donde me siento plena, creativa y con estabilidad”, afirma.

Con voz interior

Entre las cosas que más enorgullecen a Duff está su familia: su esposo Matthew Koma y sus hijos Luca, Banks, Mae y Townes.

Sin embargo, combinar la maternidad con el relanzamiento de su carrera musical no ha sido sencillo, pues asegura que su corazón se divide entre dos grandes pasiones.

“Mis hijos son lo principal en mi vida, mi lugar seguro. Estoy obsesionada con estar en casa e involucrarme en su día a día. Hice un plan para poder cumplir con esto sin dejar de nutrir otras partes de mi vida. Hay sacrificios, pero se siente bien honrar este deseo”, comparte.

Con Luck… or something, estrenado el viernes pasado, Duff abrió su mundo interior con canciones sobre la ansiedad por el futuro, la nostalgia y la experiencia de ser madre cerca de los 40.

“Algunas hablan de cosas que no pasaron, que solo viven en mi cabeza; otras son sobre mi familia, mirar atrás y preguntarme cómo llegué hasta aquí”, explica.

Aunque no se siente en posición de dar consejos, sí cree que puede hablar como una amiga.

“No hay que obsesionarse con el punto final. Tienes que construir tus sueños capa por capa, como un pastel. Así se vuelve alcanzable”.

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