En la vorágine de la industria musical y la presión de las redes sociales, encuentra en los videos de su abuelita Vinda, fallecida el pasado 9 de marzo, una forma de mantenerse estable y enfocada.

La cantante de 52 años confiesa que, cuando necesita volver a sentirse ella misma, se refugia en momentos simples, lejos del ruido de internet y de la vida pública.

“Mi salud mental es recordar que lo más bonito y lo más simple está cuando estoy sola conmigo misma viendo un paisaje hermoso en la naturaleza o estoy con mi familia, con mi hermosa abuelita.

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Prefiere demostrar naturalidad que perfección. Foto: Fey
Prefiere demostrar naturalidad que perfección. Foto: Fey

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“Siempre digo que de las cosas más hermosas que me han pasado es tenerla como abuela y haber disfrutado cada momento, cada fiesta, cada todo. Siempre tengo conmigo videos de ella riéndose. Creo que eso es lo más valioso, eso te recuerda quién eres realmente y qué pasa dentro de ti”, dice en entrevista con EL UNIVERSAL.

La intérprete de “Azúcar amargo” reconoce que una de las cosas que más le cuesta de la actualidad es la presión constante de las redes sociales y la necesidad de aparentar esplendor frente al público.

“Yo creo que eso de mostrar perfección es horrible. Lo más bonito sería enseñar todo; si van a enseñar tanto, que enseñen todo”, sugiere.

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Con más de un millón de seguidores en Instagram, y aunque mantiene comunicación constante con su público, María Fernanda Blázquez Gil, su nombre real, dejó claro que para ella las plataformas funcionan únicamente como una herramienta de trabajo y no como una extensión de su vida personal.

“Yo no me dedico a las redes sociales. Las uso como una herramienta hermosa de conexión, para que la gente pueda ver qué está pasando, si tienes un concierto o para que escuchen tu música. Pero yo la verdad no las uso de forma personal, las uso como artista, como una herramienta”.

Con la comunidad

Gran número de sus seguidores forman parte de la comunidad LGBT+, con ellos se ha reencontrado en esta gira.

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Ahí, Fey entendió que muchas personas crecieron escuchando su música como refugio emocional durante procesos personales complejos y a ellos les ha cantado, como lo hizo recientemente en Vallarta Pride.

“En esta gira me tocó ir a Venezuela y a otros lugares y sentí ese cariño de la comunidad. Me decían: ‘cuando tenía cinco años tal y tal me pasó con tu música y me ayudó en un proceso’, o me contaban cuando salieron del clóset y cómo yo estaba ahí con mi música. Eso para mí es mágico”.

Primero honestidad

Para la intérprete de “Azúcar amargo” y “Me enamoro de ti” esa conexión también representa un compromiso, siempre desde un lugar honesto.

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“Se vuelve una responsabilidad enorme tratar de llevar siempre autenticidad, de no estar tratando de complacer a nadie, sino hacer las cosas que realmente siento y necesito expresar y hacer. Así acompañas a las personas, siendo lo más real que puedas”.

Esa ha sido su bandera desde su debut en 1996, algo que siente le ha sido retribuido a lo largo de 31 años de carrera.

“Cada regalo que me ha dado esta etapa tan padre ha sido justamente eso: poder presentarme en lugares que amo, que me traen recuerdos y donde he conectado toda la vida con mi público“.

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Ahora, Fey prepara su regreso al Auditorio Nacional el 30 de agosto, luego de algunos shows en EU, con el espectáculo Forever 17 tour – The Happy Era.

“Eso es lo que pasa con esta última etapa y con los conciertos que hemos dado: nos hemos divertido tanto haciéndolos y creándolos que la gente también lo siente y se divierte enormemente. Y para este show estamos creando algo para que disfruten y la pasen como en una fiesta entre amigos”.

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