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Al final del penúltimo episodio de Como agua para chocolate Tita rompe con el destino que su madre le impuso y elige, por primera vez, aunque eso implique vivir lejos de Pedro por años y aceptar que amar no siempre significa estar juntos.
La serie de HBO Max, basada en la novela de Laura Esquivel, sigue la historia de Tita, una joven atrapada en una tradición familiar.
En ese contexto, su relación con Pedro, quien termina casándose con su hermana, se convierte en una resistencia íntima que atraviesa décadas, marcadas por la represión, el deseo contenido y la imposibilidad de elegir.
A lo largo de la serie, el mandato familiar funciona como la estructura que define el destino de las mujeres. Tita logra romper con esa imposición, pero tiene que pagar un precio.
El director Julián de Tavira explica que esta tensión entre tradición y ruptura es uno de los ejes de la historia, que cuenta con su primera versión en la pantalla grande (1992) bajo la dirección de Alfonso Arau.
“El conflicto entre la tradición y la vanguardia seguirá estando. Al verlo desde antes, puedes decir ‘eso pasaba entonces’, pero también reconocer que hoy hay algo parecido. Queremos respetar las tradiciones, pero también cuestionarlas, y no se trata de romper con todo, porque venimos de algo, de una historia que también nos forma”, dijo en entrevista.
“Es una historia muy mexicana y no siempre tenemos la oportunidad de hacer una serie que hable bien de México, que presuma su identidad, su gente, sus paisajes. Eso la vuelve muy especial”, continua el director.
A través de sus platillos Tita codifica lo que no puede decir con palabras, transmite esencias y pasiones y construye una forma de comunicación que trasciende el tiempo.
El recetario que deja Tita, explica el director, no es solo un objeto narrativo, sino una extensión de su experiencia: una manera de permanecer.
“Para mí es muy claro que la gastronomía es fundamental en esta historia. La comida tiene un poder en las personas y en los sentimientos. Es algo que nos transporta, que nos hace sentir. Nos puede enchilar, nos puede hacer llorar. Es emoción. Y en el caso de Tita, ella siente tanto que logra pasarlo a la comida y contagiarlo a los demás”.
Como agua para chocolate llegó a su fin con el estreno de su segunda temporada que se encuentra disponible en HBO Max.
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