
Durante la primera temporada de Terapia sin filtro (Shrinking) de Apple TV, Liz, interpretada por la actriz Christa Miller, no es la mejor amiga del protagonista Jimmy Laird (Jason Segel) ni la persona más paciente del vecindario.
Es incómoda, dice lo que no se le pide y no siempre cae bien. Aun así, cuando Jimmy pierde a su esposa y se hunde en una espiral de depresión, sexo y drogas, es ella quien termina ocupándose de su hija.
Esa decisión no se presenta en la serie como un acto heroico, sino como una carga emocional que, con el tiempo, empieza a pasar factura.
Para Christa Miller, ahí está el verdadero centro de la historia: lo que ocurre cuando alguien se acostumbra a sostener a los demás hasta olvidarse de sí.
“A Liz le encanta cuidar de la gente, de verdad le da alegría. Pero está aprendiendo o sigue aprendiendo que también puede encontrar alegría sin hacerse cargo de todo, sin controlar todo.
“Creo que es bueno que las mujeres aprendamos que podemos soltar, hacer lo nuestro, hacernos felices, decir que no”, explica Miller en entrevista con EL UNIVERSAL.
La tercera temporada de Terapia sin filtro llegará con 11 episodios encabezados por Jason Segel y Harrison Ford (Dr. Paul Rhoades, jefe de Jimmy en el Cognitive Behavioral Therapy Center), luego de que sus primeras entregas acumularan nominaciones al Emmy y los Globos de Oro.
Más allá de su humor, el nuevo ciclo profundiza en temas incómodos como el cansancio emocional, la culpa, la sanación lenta y el derecho a soltar.
“El crecimiento no es bonito ni cómodo. Liz empieza a darse cuenta de que tiene que cambiar y, aunque en la tercera temporada sigue intentándolo, eso ya es progreso. A veces lo único que puedes hacer es seguir adelante, incluso cuando es incómodo o duele”, continúa la actriz.
Uno de los ejes más claros de esta entrega pasa por Liz, una mujer acostumbrada a sostener a los demás hasta el agotamiento.
La serie se detiene en ese desgaste silencioso que suele normalizarse en la vida adulta, especialmente en las mujeres, y propone la posibilidad de aprender a poner límites sin pedir disculpas.
“En la temporada uno Liz empieza a darse cuenta de que tiene que cambiar, y ahora, en la tres, sigue intentándolo. Hay progreso, y eso es lo importante. Lo único que puedes hacer es seguir intentando. El crecimiento no es bonito ni cómodo, pero es real”, señala.
Sanar sin filtro
La serie, explica Miller, evita presentar la salud mental como un proceso lineal y apuesta por mostrar el progreso como algo irregular, lleno de tropiezos y contradicciones.
La tercera temporada insiste en que el simple acto de seguir intentando ya es una forma de avance.
“Mi psiquiatra siempre dice que, con la edad, tu mundo debería hacerse más grande, no más pequeño. Mantener conexiones requiere trabajo. Si no lo haces, empiezas a aislarte. La serie fuerza a los personajes a conectarse, y eso también se siente en la vida real”, reflexiona la actriz de 61 años.
La historia regresa este 28 de enero en la plataforma Apple TV con un episodio inicial de una hora.
Jason Segel y Harrison Ford regresan junto a Christa Miller, Jessica Williams, Luke Tennie, Michael Urie, Lukita Maxwell y Ted McGinley, y se suman Jeff Daniels y Michael J. Fox como nuevos personajes, además de Brett Goldstein y Damon Wayans Jr.
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