
En junio pasado, la cineasta Indira Cato y su equipo de producción femenino arribaron al Festival Internacional de Cine en Guadalajara y, como las veían jóvenes, todos les preguntaban si iban a un taller o presentarían un corto.
“No, es un largo y está en competencia”, respondían orgullosas.
“Y entonces se desconcertaban, no se explicaban cómo cuatro chavitas estaban ahí caminando por los pasillos para eso”, recuerda Indira.
Días después su documental Llamarse Olimpia, sobre Olimpia Coral Melo, la activista que en 2018 logró la promulgación de una ley que castiga a las personas que difundan videos íntimos sin consentimiento, triunfó como Mejor Película.
La propia Olimpia pidió que se apoyara al cine de mujeres y ahora, meses después, parece que las cosas se han alineado para ello.
La cinta llega a cines mañana, pero no lo hace sola, en paralelo estrenarán otras dos producciones también dirigidas por mujeres: Rebeladas, sobre un colectivo olvidado de realizadoras de los 70, y Pola Weiss, retrato de la pionera del videoarte.

De acuerdo con cifras oficiales del Instituto Mexicano de Cinematografía 2024, las más recientes disponibles, la presencia femenina se ha elevado desde hace una década. En 2016 había 37 directoras, en 2024 sumaban 61; si entonces estaban registradas 49 productoras, ahora hay más de 100 y cuando solo había 34 escritoras, ahora existen más de 80.
También en el rubro de cinefotógrafas los números muestran avance, aunque más lento: de 34 en 2019, ahora hay 49.
COLECTIVA FEMENINA
¿Algo más? Se han creado grupos femeninos como La Gremia, espacio hecho por y para trabajadoras del medio audiovisual y las Amazonas Eléctricas, de técnicas detrás de cámaras.
Sin embargo, hay que seguir peleando, dicen, para ganar terreno.
“Cuesta encontrar mujeres en esto, porque no las conocen”, comenta Cato, quien conformó para Llamarse Olimpia, un equipo femenino.

“Preguntaba por algún fotógrafo, y siempre mencionaban hombres, se hace un circulo vicioso porque como no las conocen, no las recomiendan”, considera la realizadora.
Tabatta Salinas, codirectora de Rebeladas, sabe que las actuales condiciones son mejores que las vividas por Matilde Landeta (La negra Angustias, 1949) y Marcela Fernández Violante (De todos modos Juan te llamas, 1974), las primeras realizadoras, pero la esencia es la misma.
“Tenemos que unirnos para entre nosotras visibilizarnos y a partir de ahí se sepa que somos unas chingonas y no se diga sólo cada 8M, sino todos los días”, destaca.
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