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Pregunté a mujeres oaxaqueñas beneficiarias de microcréditos, qué necesidad apremiante tenían para mejorar. Contestaron: “Enséñenos inglés".
Eso me recordó la campaña presidencial de 2000, cuando una sólida encuesta descubrió la demanda popular por inglés y computación en la educación pública. Francisco Labastida abanderó dicha propuesta.
“Por fin”, decía la gente, “enseñarán a mis hijos en la escuela pública, lo que enseñan las privadas”.
De inmediato vino un embate de Vicente Fox y su equipo para minimizarla, precisamente por lo poderosa que era.
Adolfo Aguilar Zinser me confió que Fox dijo que la propuesta de Labastida era fuertemente aceptada por los electores por lo que había que “ridiculizarla”. “Hablen con todos nuestros amigos caricaturistas y editorialistas para que se burlen de la propuesta”, instruyó... y así fue.
Semanas enteras, medios aliados a Fox se mofaron de la propuesta. Hoy todavía hay quien piensa: “¿Cómo enseñar inglés a quien ni siquiera habla bien español?” “¿Cómo dotar de computadoras a quien no cuenta con electricidad o pizarrón?”
Con una visión clasista y segregante, se manchó una de las propuestas más visionarias y avanzadas, en campaña presidencial alguna.
Hoy, el mundo entero habla inglés y México aún no comprende que hacerlo es participar en la conversación global. Es algo obvio que no vemos.
Las investigaciones médicas, la ciencia, la tecnología, el arte y los negocios se desarrollan en inglés, y esto es así en China, Alemania, Egipto o Brasil, porque es la llave a la información global.
¡No podemos ver el inglés sólo como el idioma de Estados Unidos! Es una habilidad que las mujeres más pobres de Oaxaca desean tener, porque saben que es una herramienta de movilidad social.
Hoy uno de cada tres seres humanos pueden comunicarse en inglés. El 80 por ciento de internet es inglés, pero nueve de cada 10 mexicanos no entienden inglés.
En 2010, se crearon las “Becas Bicentenario” para los mil niños más aplicados de México. Ninguno domina el inglés.
Un México de oportunidades, no es posible, si no desarrollamos las competencias para aprovecharlas y el inglés pertenece a los servicios educativos socialmente más reivindicadores, como constituyente del capital humano más retribuido y demandado.
Existe una relación directa del 76 por ciento entre competitividad e inglés. 75 países lo consideran idioma obligatorio.
En India, Turquía, España, Letonia y Dinamarca, por ejemplo, los salarios de quien habla inglés son entre 30 y 50 por ciento mayores.
En México, 85 por ciento de las universidades lo exigen para titularse. Paradójicamente, sólo la mitad lo exige para estudiar y pocas lo imparten.
Ha llegado el momento de corregir una omisión que ya nos retrasó 15 años.
La Secretaría de Educación Pública propuso para el Presupuesto 2016 un plan de enseñanza del inglés.
Es momento que todos lo apoyemos y nos olvidemos de prejuicios de cualquier clase que privan a nuestras niñas, niños y jóvenes de una herramienta indispensable en el mundo moderno.
Lo que fue un torpe rechazo en 2000, debe abrazarse ya.
Presidente Ejecutivo de Fundación Azteca.
emoctezuma@tvazteca.com.mx
Twitter: @EMoctezumaB
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