A más de seis décadas del asesinato del presidente John F. Kennedy, el pasado martes fueron desclasificadas miles de páginas sin testar de la investigación de agencias de inteligencia sobre el caso.

Lee Harvey Oswald, homicida del expresidente estadounidense, realizó un viaje al entonces Distrito Federal un par de meses antes de cometer el magnicidio, por lo que los archivos dan cuenta de una amplia red de inteligencia en el país, consolidada incluso antes del crimen contra el mandatario estadounidense.

La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA por sus siglas en inglés) mantenía una extensa red de actividades en la Ciudad de México. Documentos consultados por dan cuenta de que la agencia desarrolló desde 1962 una gran operación para intervenir las líneas telefónicas de políticos y objetivos de interés para los estadounidenses en México.

¿A quiénes espiaba la CIA en México?

El proyecto, bajo el nombre clave de LIENVOY, tenía la mira puesta en destacados izquierdistas mexicanos, organizaciones comunistas y, sobre todo, embajadas extranjeras del bloque soviético en México.

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Entre los nombres figura el expresidente Lázaro Cárdenas del Río, quien era definido por la agencia estadounidense como “pro-comunista”, “anti-estadounidense” y un “líder espiritual” de una gran parte de la izquierda mexicana.

En la lista de objetivos también estaba el pintor José David Alfaro Siqueiros, quien en ese entonces lideraba el Partido Comunista Mexicano. La CIA también mantenía un particular interés en profesores e intelectuales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como Jorge Leónidas Tamayo Castillejos y Alonso Aguilar Monteverde.

Los agentes de inteligencia también espiaban a la Dirección Federal de Seguridad (DFS), una de las principales unidades de seguridad mexicanas de su tiempo.

La CIA señaló en sus informes que la DFS mantenía una “extensa actividad de intervención telefónica sobre las fuerzas de la oposición política tanto de derecha como de izquierda”. Sobre los agentes mexicanos, la agencia estadounidense los describe como mal entrenados, inseguros y poco confiables. “Sus profesionales se describen mejor como deshonestos, crueles y abusivos”, señala uno de los documentos desclasificados el martes.

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Además de estos casos, durante la operación LIENVOY, la CIA intervino las comunicaciones telefónicas de las siguientes personas y entidades:

  • Braulio Maldonado (Exgobernador de Baja California)
  • Carlos Lechuga (Embajador cubano en las Naciones Unidas)
  • Embajada de Cuba
  • Embajada de la República Checa
  • Embajada Soviética
  • Revista Política
  • Prensa Latina (servicio de prensa cubano)

Los reportes afirman que LIENVOY fue una “excelente operación y fuente excepcional de inteligencia” debido a que a diferencia de muchos acuerdos similares en otros países, el acuerdo fue pactado con altos funcionarios mexicanos y la selección de objetivos no se basó en “políticas personales”.

La estación de la CIA en México gestionaba la información rápidamente para no permitir que se acumulen informes atrasados. “El jefe de estación, los oficiales de caso y los oficiales de informes trabajan todos al mismo tiempo e intercambian opiniones sobre temas delicados”, indica uno de los archivos desclasificados.

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Agente de la CIA se hizo pasar por técnico de TELMEX

Para facilitar el acceso al cableado telefónico de la Ciudad de México, la CIA hizo que un agente con nombre clave “LIENVOY/14” obtuviera un puesto como inspector técnico en Teléfonos de México. El agente tenía la misión de investigar qué otras personas podrían haber estado interviniendo teléfonos en la capital.

Al intentar interceptar las líneas telefónicas por medio del cableado subterráneo de la ciudad, la CIA enfrentó el problema de que Teléfonos de México subcontrató trabajos de limpieza y reorganización del sistema telefónico.

Este reordenamiento del cableado obstaculizó parte de los trabajos de la operación de la CIA debido a que se limpiaron las líneas antiguas y se colocaron nuevas. Sin embargo, los cambios en la red también les trajeron algunas ventajas. Ahora los departamentos construidos en el Distrito Federal debían contar con líneas telefónicas instaladas durante su construcción y esto, según los documentos, ayudaría a evitar el rastreo de las acciones de la operación LIENVOY.

Los documentos también señalan que la CIA sugirió utilizar un adhesivo transparente de secado rápido en los cables para que, bajo iluminación ultravioleta, los agentes de la operación LIENVOY pudieran identificar qué líneas telefónicas estaban intervenidas y cuáles no.

Sin embargo, más allá de los retos técnicos, los agentes de la CIA se toparon con la corrupción interna en Teléfonos de México, donde algunos trabajadores de la empresa fungían como “coyotes”, vendiendo la instalación de líneas telefónicas a las personas que no habían sido autorizadas para contar con una.

La CIA tuvo que suspender sus actividades temporalmente para que sus agentes no fueran detenidos accidentalmente por las autoridades mexicanas bajo la sospecha de ser coyotes.

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Espionaje sigue vigente en México: Sergio Aguayo

La operación LIENVOY siguió en curso durante gran parte de la década de los sesenta en México. Sin embargo, su conclusión estuvo lejos de ser el fin de las actividades de espionaje en México. En entrevista, el académico Sergio Aguayo señala que la desclasificación del caso Kennedy sólo confirma la ya conocida colusión de autoridades mexicanas con agencias de inteligencia.

“La cantidad de información que hay sobre México en archivos estadounidenses es inmensa. La cercanía de agentes de la CIA y México está plenamente documentada y nunca ha sido negada por quienes estuvieron involucrados”, explicó el periodista Sergio Aguayo para EL UNIVERSAL.

Esta semana, el diario The New York Times reveló que el correo electrónico y uno de los teléfonos que utiliza la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, fueron hackeados. Después de la difusión de la noticia, Sheinbaum Pardo detalló que tras el robo de información, Apple contactó a la Agencia de Transformación Digital y tomaron “cartas en el asunto.”

Al respecto, Sergio Aguayo reiteró que México es un país clave para Estados Unidos por la cantidad de servicios de inteligencia que alberga y que este tipo de acciones siguen realizándose hoy en día.

“Por supuesto, esto no ha parado, incluso, se ha ampliado por la presencia del crimen organizado. (En el caso del teléfono y correo de Sheinbaum) bien pudo tratarse de un gobierno extranjero, una dependencia o empresa mexicana, incluso, una agencia del crimen organizado”, aseveró.

  • EL UNIVERSAL continuará buscando, contrastando y publicando los hallazgos relevantes que surjan de la revisión de los documentos desclasificados. El lector puede ver las notas que se produzcan aquí.
  • Los archivos están disponibles en una colección de Google Pinpoint de EL UNIVERSAL

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