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La historia prehispánica en Hidalgo es muy vasta. En su territorio se asentaron los chichimecas, los huastecos, el señorío de Metztitlán –nunca derrotado por los mexicas– y los toltecas dejaron su huella con los emblemáticos Atlantes de Tula.
Y, aunque esta última zona arqueológica suele llevarse la atención, existen otras 3 que pasan casi desapercibidas, a pesar de tener imponentes basamentos e incluso pinturas rupestres muy antiguas.
Zona arqueológica Pañhú
A unos 30 minutos al suroeste del pueblo mágico de Tecozautla y a poco más de 3 horas de la CDMX, justo al borde de una meseta semidesértica se encuentra la zona arqueológica Pañhú (que significa camino caliente), habitada entre el 450 d.C. y el 1,100 d.C.
De acuerdo con investigaciones del INAH, se trata de una ciudad contemporánea –aunque independiente– de Teotihuacán, construida por la cultura xajay, emparentada con pueblos del Bajío (específicamente la cultura Chupícuaro) y los hñahñu.

Actualmente, sobreviven vestigios que abarcan unas 3 hectáreas. Entre ellos, algunos basamentos rectangulares sacralizados principalmente a Otontecutli (el dios del fuego); también hay un templo dedicado a Tláloc, una plaza principal, un palacio de gobernantes con piedras talladas y una serie de petrograbados.
Desde esta zona arqueológica se observa una panorámica del Valle del Mezquital y del Cerro del Astillero o Coatepec, presuntamente el lugar de nacimiento de Huitzilopochtli según la cosmovisión mexica.
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Abre todos los días de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
La entrada tiene un costo de $155 pesos para extranjeros y $85 para mexicanos.
Zona arqueológica de Huapalcalco
A tan solo 10 minutos al norte de la ciudad de Tulancingo y a unas 2 horas de la CDMX, en las faldas del Cerro de Huapalcalco se edificó la zona arqueológica homónima, una de las más interesantes y antiguas del centro de México.
Tuvo una vida muy larga y hasta 5 períodos de ocupación. El primero data del 7,000 a.C. tras encontrarse puntas de proyectil, hachas de mano y pinturas rupestres. También fue habitada por teotihuacanos (visible en el estilo de la Estructura VI), los ancestros de los toltecas, mexicas y totonacas.

Hoy en día cuenta con una plaza central con una estela que funcionaba como altar, plataformas habitacionales, canales de agua, un basamento piramidal de 8 metros de altura y 3 niveles y pinturas rupestres en la ladera de la montaña que ‘envuelve’ esta antigua ciudad.
Según las investigaciones, fue en Huapalcalco donde se dieron las primeras noticias de la existencia de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl, el principal sacerdote de Quetzalcóatl y gobernante de Tollan-Xicocotitlán (la actual Tula).
La zona arqueológica abre todos los días de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
La entrada es gratuita.
Zona arqueológica de Xihuingo
20 minutos al norte de Ciudad Sahagún y a menos de 2 horas de la CDMX, a pie del Cerro de Xihuingo se encuentra esta zona arqueológica edificada entre los años 200 y 750 d.C. por los teotihuacanos.

En general ha sido poco explorada y muchos de los edificios permanecen cubiertos de vegetación, aunque destaca la llamada Pirámide del Tecolote de 10 metros de altura y con un característico color rojo (original). Se llamó así debido a que en ella se encontró una escultura de esa ave.
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Fue un importante punto comercial entre Teotihuacán y la costa del Golfo de México, aunque también tuvo un papel fundamental en el conocimiento astronómico, ya que en las rocas y montañas aledañas han sido encontradas pinturas rupestres y petrograbados con signos calendáricos y más de 40 cruces punteadas al igual que en la ‘ciudad de los dioses’.

Abre todos los días de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
La entrada es gratuita.
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