Más Información
[Publicidad]
Diseñado por el célebre arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez y abierto en 1987, el Museo del Templo Mayor no solo es uno de los tesoros históricos, culturales y arquitectónicos del Centro Histórico de la CDMX, sino de todo el país.
Lo que antes fuera el centro político y religioso de la ciudad de Tenochtitlán, hoy en día es un espacio en el que puedes observar los vestigios de los principales templos mexicas, así como recorrer 8 salas repletas de objetos que se han encontrado en los últimos 47 años.
Aunque su colección es muy grande (más de 7,000 objetos), hay algunas piezas que destacan por su tamaño, sus detalles y/o simbolismo. Estas son 10 de las más importantes.
Cuauhxicalli
Para los mexicas, el águila era un animal sagrado que simbolizaba la fuerza, el fuego, el día y encarnaba la dualidad divina entre el cielo y la tierra, por lo que este recipiente de roca volcánica tallada y estucada está cargado de simbolismo.

Llama la atención por su gran tamaño y por la finura con la que fue labrado, ya que se puede observar cómo recrearon las plumas, el pico y los ojos.
Además, tiene un significado espiritual y religioso mayor debido a que en su lomo hay un agujero circular. Ahí se colocaban y ofrendaban corazones de humanos sacrificados.
Olla Tláloc
Aunque durante el recorrido por el Museo del Templo Mayor se pueden observar distintas ollas con detalles asociados a Tláloc (el dios de la lluvia), la que se encuentra en la sala homónima es una de las más bonitas y mejor conservadas.
Lee también: Castillo de Chapultepec: este es el nuevo precio de entrada
Mide cerca de 33 centímetros de altura y está hecha de barro moldeado. Cuenta con un mascarón en alto relieve con el rostro de la deidad y sus característicos anteojos, colmillos, lengua bífida y un par de serpientes entrelazadas en la nariz, cuyos cuerpos tienen líneas verticales y círculos.

Su estado de conservación es excepcional e incluso conserva sus colores de fabricación originales, especialmente el azul turquesa común en las representaciones de Tláloc.
Fue parte de la Ofrenda 21 del Templo Mayor y en su interior tenía conchas madre perla y cuentas de jade.
Disco de turquesa
La turquesa fue un mineral que los mexicas relacionaban con la realeza e incluso las deidades solares y estelares, por lo que este elaborado disco de 28 centímetros de diámetro es una interpretación del viaje cíclico de las estrellas a través del inframundo.
Fechado entre los años 1486 y 1502 de nuestra era, se compone de 15,000 incrustaciones de esta piedra, aunque lo más interesante se muestra en la franja exterior: 7 guerreros celestes asociados a un par de dioses: Tlahuizcalpantecuhtli y Mixcóatl.

De acuerdo con el arqueólogo Emiliano Melgar, en el disco también está la iconografía de Huitzilopochtli (conocido también como ‘colibrí zurdo’), el dios patrono de los mexicas. Es la única conocida hasta el momento que fue elaborada en turquesa.
Dios murciélago y Xipe Tótec
¿Cómo se vería un dios mexica en tamaño real? En el Museo del Templo Mayor es posible darse una idea con este par de esculturas de cerámica que fueron hechas en el año 700 de nuestra era, aproximadamente.

Los murciélagos se asociaban con el inframundo, el sacrificio por extracción del corazón y la decapitación, así que eran elementos infaltables en las fiestas dedicadas al dios Xipe Tótec, conocido como “nuestro señor el desollado”.
Miden aproximadamente 2 metros de altura, siendo la más espectacular la del dios murciélago al mostrar características antropomorfas, un collar y garras en los pies y en una mano.
Xiuhcóatl
Entre las piezas más importantes de la sala Huitzilopochtli del Museo del Templo Mayor está la Xiuhcóatl o ‘serpiente de fuego’: una colosal cabeza de este reptil, tallada en una roca de basalto de aproximadamente 93.5 centímetros de altura.

Simboliza el arma mítica de Huitzilopochtli, con la que venció a sus 400 hermanos y desmembró a Coyolxauhqui (la diosa de la Luna).
Fue encontrada en 1901 junto al ocelote cuauhxicalli (un recipiente en forma de jaguar) que actualmente se exhibe en el Museo Nacional de Antropología.
Guerrero Águila
La guerra era un factor importante y divino para los antiguos mexicas, quienes crearon 2 grupos militares de élite: los guerreros águila y jaguar, animales que representaban la dualidad entre lo celestial y lo terrenal.

También en la sala Huitzilopochtli, esta escultura de arcilla de 170 centímetros de altura muestra a un soldado ataviado con una especie de uniforme –estucado– que simula el plumaje de las águilas, incluido un casco en forma de pico.
Fue encontrada en la Casa de las Águilas (al norte del Templo Mayor), recinto donde se celebraban las ceremonias de la entronización del huey tlatoani, el máximo dirigente de Tenochtitlán.
Mictlantecuhtli
Muy cerca de la estatua del Guerrero águila está una de las piezas más conocidas del Museo del Templo Mayor: la escultura –también de arcilla– de Mictlantecuhtli, el dios de la muerte y el inframundo.
Mide 107 centímetros de altura y muestra al ‘señor del Mictlán’ semidescarnado, en posición de ataque, con garras y cabello encrespado (el motivo de los orificios en la cabeza), con la cavidad torácica expuesta y el hígado colgando, debido a que este órgano se asociaba con el inframundo, su residencia.

Se encontró en la Casa de las Águilas, donde estaba colocada sobre las banquetas del acceso norte.
Las investigaciones indican que se elaboró entre los años 1440 y 1469 de nuestra era y que los mexicas solían ofrendarle sangre.
Chac Mool
Antes de entrar al Museo del Templo Mayor se recorre la zona arqueológica homónima y se observan de cerca edificios como el adoratorio a Tláloc, donde destaca una estatua estilo Chac Mool (la representación del dios de la lluvia) pintada de rojo, azul, blanco y negro.
Sin embargo, en la sala Tláloc hay otra de estas tallas en piedra, aunque esta pieza está parcialmente destruida ya que no tiene cabeza. Aún así, todavía se aprecian el torso, los brazos, manos y piernas en su característica posición recostada.

Sostiene un recipiente sobre el vientre, por lo que se cree que fue utilizada como recipiente para la sangre y/o corazones de los sacrificados.
Los arqueólogos calculan que fue tallada entre los años 1375 y 1427 de nuestra era.
Coyolxauhqui
De acuerdo con el mito originario de Huitzilopochtli, cuando su hermana Coyolxauhqui supo que su madre (Coatlicue) estaba embarazada del ‘colibrí zurdo’, la buscó para asesinarlo, aunque el dios tutelar de los mexicas nació e inmediatamente la venció, decapitó y arrojó de la cima del cerro de Coatepec, por lo que su cuerpo se desmembró.

Este monolito de andesita tallada recrea el trágico final de la diosa Coyolxauhqui. Pesa 8 toneladas, tiene una circunferencia irregular, mide 320 centímetros de diámetro y muestra su cuerpo desmembrado, con pequeñas bolas de plumas de águila en la cabeza y cráneos atados en su cinturón.
Fue encontrado en febrero de 1978 al pie de la escalinata del Templo Mayor, que conducía al adoratorio de Huitzilopochtli.
Tlaltecuhtli
Esta es la joya de la corona del Museo del Templo Mayor, pues se trata de la obra artística de mayor tamaño –que haya sido encontrada hasta el momento– elaborada por los mexicas.
El monolito fue tallado en andesita extraída del cerro de Tenayuca y es prácticamente cuadrado: mide 4.17 metros de altura y 3.62 metros de ancho. Tiene un espesor de 38 centímetros y un peso aproximado de 12 toneladas.

Muestra a Tlaltecuhtli (la diosa de la Tierra) en posición de parto, con las garras extendidas, con una incisión circular en el vientre de la que brota sangre hasta la boca, una falda de cráneos y huesos cruzados y rostros en sus manos, codos y rodillas.
Estuvo pintada con 6 distintos tintes naturales y actualmente aún se aprecian restos del rojo, ocre y blanco.
Lee también: 3 zonas arqueológicas poco conocidas en Hidalgo
Se cree que se elaboró entre los años 1501 y 1521 de nuestra era, en la etapa final de la civilización mexica.
¿Cuánto cuesta entrar al Museo del Templo Mayor?
Si quieres conocer de cerca estas (y muchas más) piezas arqueológicas, considera que, desde el 1 de enero de 2026, la tarifa de entrada al Museo del Templo Mayor tuvo un ligero incremento.

Para extranjeros es de $210 pesos por persona, mientras que para mexicanos y residentes en el país (con documento vigente) es de $105.
Adultos mayores, estudiantes, maestros, menores de 13 años, jubilados, pensionados y personas con discapacidad entran gratis cualquier día; los domingos el acceso es gratuito para público nacional.
El Museo del Templo Mayor abre de martes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
Para más información, visita la página web: templomayor.inah.gob.mx
Recibe todos los viernes Hello Weekend, nuestro newsletter con lo último en gastronomía, viajes, tecnología, autos, moda y belleza. Suscríbete aquí: https://www.eluniversal.com.mx/newsletters
Noticias según tus intereses
[Publicidad]












