La fecha de la Copa del Mundo de Clavados en Montreal dejó un mensaje claro: México sigue siendo protagonista.
Para Jorge Carreón, analista técnico deportivo y director técnico de clavados en la Federación Mexicana, el balance es alentador, aunque con áreas puntuales de mejora.
“El segundo lugar del medallero no es casualidad, es resultado de un trabajo estructurado”, afirma Carreón, tras la competencia en la que México sumó tres medallas de plata y un bronce.
El especialista destaca que las pruebas sincronizadas continúan siendo la base del proyecto. “Hoy por hoy, los sincronizados son nuestra columna vertebral competitiva”, explica. “El equipo mixto mostró cohesión y precisión en ejecuciones de alto grado de dificultad, mientras que Osmar Olvera y Juan Manuel Celaya confirmaron su condición de dupla élite”.
Respecto a la plataforma de 10 metros, Carreón fue puntual: “Tenemos dificultad suficiente para competir con cualquiera, pero debemos afinar las entradas; ahí están los puntos que nos separan del oro”.
En femenil, las gemelas Lia y Mia Cueva se quedaron a 1.26 unidades de la plata, reflejo de la paridad en la élite.
El análisis también señala áreas de ajuste en pruebas individuales. “Nos faltó consistencia bajo presión; no es falta de talento, es precisión en momentos clave”, reconoce.
Un aspecto que deja tranquilo al cuerpo técnico es la planificación. “Todos compitieron con listas de alto coeficiente, porque estamos construyendo hacia el pico de rendimiento en la segunda mitad del año”, detalla.
La siguiente parada será Beijing, en la Súper Final, del 1 al 3 de mayo. “Ahí tendremos una radiografía más clara del nivel real frente a la élite”, anticipa.
México arranca la temporada como segunda potencia mundial. Para Carreón, el reto inmediato es muy claro: “Se trata de ejecutar mejor”.
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