Toda una generación de mexicanos y extranjeros creció con defendiendo a la humanidad de todo tipo de monstruos y villanos, pero ¿salvar al americanismo?

El Hijo del Santo contó a EL UNIVERSAL aquel momento en el que su padre lo reafirmó como americanista. El heredero de la Leyenda de Plata creció como un niño con el hábito de la lectura; su género preferido: Las historietas. Un delantero mexicano que tenía su propia publicación lo convirtió en el fan recalcitrante que es hoy en día.

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“Le voy al América desde niño”, contó el enmascarado. “Tuve un ídolo en la infancia, aparte de El Santo, que se llamaba Enrique Borja. Si te puedes fijar, me encantaba leer historietas, Borja tenía una llamada Las aventuras de Borjita y los aguiluchos; entonces, él era para mí algo muy ‘wow’, porque me gustaba el futbol. Mi equipo siempre fue el América, me encantaban los canarios del América; [Prudencio] Pajarito Cortés, [Rafael] Guama Puente, [Roberto] Monito Rodríguez, Carlos Reinoso y obviamente Enrique Borja”.

El 9 de julio de 1972, aún como un niño, el Hijo del Santo presenció la goleada (4-1) del Cruz Azul al América, en la final de la temporada 1971-72. La decepción fue tan grande que incluso consideró bajarse del barco y cambiar de colores. El Enmascarado de Plata salió en defensa del club azulcrema y mantuvo viva la fe de quien es hoy uno de sus más grandes seguidores.

“Cruz Azul le ganó un campeonato al América y me dio mucho coraje”, relató el luchador. “Le dije a mi papá que ya no le iría al América, que ahora le iba a ir al Cruz Azul, pero no me dejó”.

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