El pasado lunes, cerca de mil 400 personas asistieron a la inauguración de la muestra “Mexicano”, del fotógrafo Dorian Ulises López Macías, en Bodega. El martes por la noche se hizo una larga fila para poder entrar a OMR, que presenta arte de Leonora Carrington y Marcel Dzama. Desde el miércoles, en Avenida Conscripto se hace un cuello de botella provocado por los asistentes de la feria de arte Zona Maco en el Centro Banamex. La Semana del Arte se apodera de la Ciudad de México, es el evento más importante del año para las artes plásticas en el que galerías, museos y ferias de arte presentan sus propuestas más fuertes.
La Cuadra Barragán, por ejemplo, presenta una exposición del artista cubano estadounidense Félix González Torres para ahora sí ya abrir a partir del 8 de febrero sus puertas al público con un programa “similar al de un museo”; o Salón ACME, que apuesta con la instalación de gran formato del artista Enrique López Llamas, titulada I am the resurrection and I am the life, que seguro será de las obras más fotografiadas de la semana.
Cada año, el evento se va haciendo más grande, con ofertas variadas y numerosas que hacen que público, turistas, artistas y profesionales del arte viajen de sur a norte. “Veo que la oferta rebasa por mucho la demanda”, reconoce Julien Cuisset, dueño de la galería Le Laboratoire. “Son un sinfín de eventos, proyectos efímeros, pop-ups y más. Todos quieren participar, ‘colgarse’, aunque sea una semana, en este enorme escenario temporal”, añade.
Lee también En el MUAC, reviven arte efímero de Los Grupos

Entre los asistentes y profesionales existe el consenso de que es difícil abarcar la agenda, pero también de que es emocionante ver lo viva que está la escena cultural mexicana.
Para Amanda de la Garza, subdirectora artística del Museo Reina Sofía de España, visitar Zona Maco es parada obligatoria, pero también invita al público a visitar espacios independientes porque ahí se puede medir “lo vibrante” que es el arte en México.
Para Kristell Henry, expositora en Material con su galería Islera, esta es la semana más cargada de trabajo en el año: “Ponemos todos los esfuerzos posibles. Hay algo emocionante, nos quejamos de la cantidad de gente y chamba, pero la energía de trabajar en esto es bonita”.
Lee también Lolita Cercel, una cantante creada con IA abre el debate sobre apropiación cultural y la ética en el arte


“Estoy muy cansado”, dice el artista Scott Galván, quien participa en la feria Material. Para él, estas jornadas intensas albergan contrastes “raros y particulares”, como que “el ocio y lo lúdico se mezcla con el trabajo y muchas responsabilidades”. Y es que entre vender arte y exhibirlo, se atraviesan los cocteles, las experiencias gastronómicas de los restaurantes de moda y las incontables fiestas, donde el gremio y el público en general se encuentran.
La venta de arte es uno de los motores principales de la Semana del Arte. Las galerías hacen uso de su artillería pesada para lograr el éxito comercial: como intervenir sus booths de la forma más”instragrammeable” posible, llevar arte de nombres cotizados, como Fernando Botero, o arriesgarse con las obras más vistosas (o absurdas, depende de quien las mire), porque seguro entre los 180 mil asistentes que espera Zona Maco, los 22 mil de Salón ACME y los 15 mil de Material habrá quien esté dispuesto a gastar miles de pesos o dólares en una instalación de tambos de agua, una andadera oxidada con una cadena o la escultura de una chamarra con una paloma disecada. Y sí, ese arte se vende, incluso desde las primeras horas del día. Aunque no todos inician con el pie derecho, como le ocurrió a Galerie Hugues Charbonneau, la única galería en Material que está vacía, pues sus obras que viajaron desde Canadá siguen atoradas en aduanas. Así las tantas altas y bajas de la semana más atareada del arte mexicano.

[Publicidad]
[Publicidad]

