Cuando Maarten van Delden estudiaba el doctorado en Literatura comparada en la Universidad de Columbia y no era el gran experto que hoy es en literatura latinoamericana y mexicana, leyó a y quedó fascinado por esa polaridad que existía dentro de su mente y dentro de su obra, “por un lado era un poeta simbolista interesado en cuestiones de lo sagrado, muy interesado en temas como el amor, un poeta muy interiorista con una poesía muy íntima, a veces también enigmática y difícil; y por otro lado era la figura del intelectual siempre al tanto de lo que está sucediendo en el mundo, con una visión muy práctica o pragmática de los asuntos del mundo. Era como si hubiera en él dos personas distintas”, afirma.

Esa fascinación debió esperar varios años para que Van Delden comenzará a profundizar en el Paz ensayista e intelectual público y dar forma al libro Realidad en movimiento. Octavio Paz, el ensayista y el intelectual público, que se publicó en inglés en 2021, pero que acaba de publicar Grano de Sal con la Universidad Veracruzana, convirtiéndose en el primer libro en español del académico de la Universidad de California que reconoce que el autor de El laberinto de la soledad es una figura clave en la y la literatura mundial de buena parte del siglo XX, y un pensador cuya obra es vigente y pertinente por su amplia gama de temas, como las corrientes subversivas en la cultura occidental, la identidad y la interculturalidad, las ideologías progresistas y conservadoras o su interés por el feminismo y el psicoanálisis.

En entrevista con , el profesor e investigador nacido en los Países Bajos, que visitará México a finales de julio para participar en la Cátedra Octavio Paz, la Fundación para las Letras Mexicanas y en la Casa Marie José-Octavio Paz, también habla de otros tres temas de gran vigencia que fueron centrales en el pensamiento de Paz: la democracia, la libertad y la identidad nacional.

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¿Paz fue un intelectual total?

Octavio Paz fue un gigante de la literatura. Cito a Susan Sontag, que definió al escritor como alguien que está interesado en todo, yo digo que esa descripción no se ajusta a todos los escritores, pero se ajusta muy bien a la figura de Octavio Paz porque tenía una visión increíblemente amplia y muy rica. Es una figura clave en la literatura mexicana y la literatura mundial de buena parte del siglo XX. Mi amiga Malva Flores, poeta y ensayista también, una vez comentó que la obra de Octavio Paz es inabarcable y estoy de acuerdo con ella. Yo tuve que limitarme a la ensayística, a su desempeño como intelectual, su participación en todo tipo de debates públicos y no he incluido la poesía que forma una parte muy importante de su obra.

Mi libro tiene 11 capítulos. A pesar de reconocer que su obra es inabarcable, traté de abarcar temas políticos, filosóficos, de identidad cultural y temas estéticos. No lo incluyo todo, pero doy una visión bastante amplia de su producción como escritor e intelectual.

¿Respondió a su tiempo?

Sí, Paz fue una figura fascinante. En cuanto a su papel como intelectual participó en debates muy importantes en México, pero también en el mundo. No estaba fijado exclusivamente a lo que ocurría en el ámbito nacional, estaba muy consciente y pendiente de lo que pasaba en otras partes. En los años 70 y 80 entra a los debates sobre la democracia, la liberalización del sistema unipartidista en México, el debate en torno al libre mercado, reaccionando, no siempre con acierto, pero en líneas generales sí hubo una consistencia y una contribución muy valiosa a los múltiples debates que sucedieron en el mundo de la política y de las ideas, en el transcurso de su vida, desde los años 30 hasta los 90.

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Foto: PAULINA LAVISTA
Foto: PAULINA LAVISTA

¿De pensar congruente?

Creo que sí. Fue modificando sus posturas, sus ideas en torno a temas importantes que evolucionaron, eso es natural, por eso titulé el libro Realidad en movimiento, porque Paz siempre se interesó por esa realidad mutable, y también para reconocer que sus propias ideas también experimentaron movimiento. Pero en cuanto a la consistencia, Paz siempre tuvo un compromiso con el ideal de la libertad, estaba en contra de la censura a la libertad de expresión. Ahí sí hay una línea que mantiene desde el principio hasta el fin.

Es un escritor muy alerta a la complejidad de la realidad, a las contradicciones que caracterizan al mundo, pero con consistencia. Esa creencia en el ideal de la libertad es uno de los hilos conductores más importantes de su obra.

¿Siempre tendió puentes?

Las revistas que creó son un ejemplo del extraordinario personaje que era. Por un lado era un escritor muy productivo, que le tenía que dedicar mucho tiempo a su obra, y al mismo tiempo era una persona muy comprometida con la dimensión social de la cultura. No trabajaba en una buhardilla creando su obra, estaba siempre en medio de la conversación.

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¿Es un intelectual vigente?

El pensamiento de Octavio Paz sigue siendo vigente. El tema de la libertad, pero su defensa de la democracia tiene una gran actualidad en este momento en que estamos viviendo en distintos países una regresión de la democracia, una regresión que a mí me alarma y me preocupa y para mí Octavio Paz es una persona a quien puedo regresar para leer sus reflexiones sobre el valor y la importancia de la democracia, un ideal que defendió y que debemos seguir defendiendo.

Incluso el tema de la identidad nacional,sigue siendo vigente… Él mismo reconoce que las identidades nacionales cambian, evolucionan o incluso que la identidad nacional puede ser una preocupación de una época y más adelante ya no le interesa a la gente. Esas reflexiones son relevantes en una época de populismos que muchas veces están relacionados con sentimientos nacionalistas. Paz también nos puede guiar a través de las muchas y complicadas dimensiones de la identidad nacional.

¿Qué se pierde al no leerlo?

Yo no creo que Octavio Paz sea inmune a la crítica, creo que es esencial que haya crítica para que pueda haber un debate. Cuando la gente dice “No me gusta el Paz ensayista” piensan en temas políticos. No les gusta Octavio Paz por las posturas ideológicas que adoptó. En algunos momentos hizo análisis equivocados, pero en líneas generales su defensa de la libertad, su defensa de la democracia, siguen siendo vigentes y fueron muy importantes en su época. Pero más allá de sus ideas, Paz siempre se expresaba de una forma muy rica y elocuente, es casi imposible describir la seducción de su prosa.

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¿Sigue con Octavio Paz?

Sí, sigo leyendo, releyendo a Octavio Paz y estoy tratando de escribir un ensayo sobre la idea que tenía Paz de la polémica. Él era un gran polemista, eso lo sabemos y hay algunos estudios excelentes, uno de Armando González Torres sobre el Paz polemista. Pero no se ha hecho todavía y es lo que busco hacer, un análisis no del Paz polemista, sino de la idea que tenía de la polémica, tiene muchas reflexiones; era un gran defensor de la polémica, él participaba en polémicas porque creía que era importante para la salud de la vida cultural el intercambio de ideas y luchar por aquello en que uno creía. Es otro ejemplo de la complejidad y dualidad del pensamiento de Octavio Paz.

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