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Antes de señalar que la mujer de la época prehispánica será el “símbolo ancestral de la mujer contemporánea”, Alejandra Frausto, secretaria de Cultura federal, afirmó que sitios como la Zona Arqueológica Palenque, ubicada en Chiapas, podrá ser visitada gracias el megaproyecto del Tren Maya, al que calificó como el “mayor corredor cultural que se haya creado”.
Ayer, durante la inauguración del Pabellón Reina Roja, del Museo de Sitio Alberto Ruz L’huillier, que estuvo encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la funcionaria en repetidas ocasiones dio las gracias al Presidente “por haber luchado por la libertad que ahora se ejerce y no sólo se anhela”.
En su intervención, el director del INAH, Diego Prieto, recordó que el hallazgo arqueológico de Tz'akbu Ajaw, mejor conocida como la Reina Roja, en 1994, se dio cuando se hacían los trabajos arqueológicos en el templo XIII de Palenque, anexo al Templo de las Inscripciones.
El análisis inicial dijo que se trataba de un entierro femenino, cubierto de cinabrio o sulfuro de mercurio de color intenso y un ajuar con numerosas piezas distintivas alrededor de la osamenta”, indicó Prieto. Los estudios posteriores permitieron precisar que se trataba de la señora Tz'akbu Ajaw, a quien las evidencias señalan como la consorte de Pakal el Grande.
Prieto recordó algunos detalles del hallazgo que fue el 18 de abril de 1994, como que la mujer fue enterrada con un tocado conformada por 103 teselas y que una poseía máscara de 116 piezas, de las cuales 110 son de malaquita, dos de obsidiana y cuatro de jadeíta blanca.
En 1997, los restos óseos de la Reina Roja y los de sus acompañantes fueron enviados a los laboratorios de Antropología Física del INAH en la Ciudad de México; y a finales de 2002 se tuvieron resultados y a la par se concluyó la restauración de la máscara facial de malaquita y de la pequeña máscara de mosaico.
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