Hace 67 años que nacía a la vida universitaria: en marzo de 1958 ingresé a la extraordinaria Escuela Nacional Preparatoria número cuatro de la UNAM, ubicada en la avenida Puente de Alvarado número 50, donde actualmente se aloja el Museo de San Carlos.
Tuve la fortuna de contar con eminentes maestros, entre los que puedo destacar a: Demetrio Frangos en Etimologías; Nicéforo L. Rojas, embajador de Bolivia en México, en Sociología; el coronel Enrique Rojas, el Salvaje, en Historia de México; Agustín Cue Cánovas en Historia Universal; y José Muñoz Cota, el mejor tribuno de México, en Oratoria.
En esos años me tocó vivir el movimiento petrolero, el magisterial y el médico. En 1960 entré a la Facultad de Derecho de la UNAM, la mejor escuela de Derecho de México; mi generación fue la de 1960-1964.
Grandes catedráticos fueron mis maestros: Derecho Civil, Néstor de Buen Lozano; Derecho Romano, Guillermo Floris (en los dos cursos); Economía, Ángel Martín del Campo; Introducción al Estudio del Derecho, Francisco Xavier Díaz Lombardo; Derecho Penal, Fernando Castellanos Tena (ambos cursos); Bienes y Sucesiones, Raúl Ortiz Urquidi; Contratos, Jorge Sánchez Cordero; Filosofía del Derecho, Luis Recasen Siches; Derecho Constitucional, Horacio Castellanos Coutiño; Teoría General del Estado, Andrés Serra Rojas; Derecho Internacional Público, César Sepúlveda; Derecho Administrativo, Ernesto Flores Zavala; Argumentación Jurídica, José de Jesús López Monroy; Metodología Jurídica, Gabriel García Rojas; y Derecho Procesal Civil, Fernando Flores García. He querido mencionar a un buen número de mis educadores para rendirles homenaje por haber contribuido a mi formación profesional. Ocho de ellos fueron profesores eméritos y dos, directores.
De 1972 a 1973 realicé mi especialidad y la maestría, y obtuve en ambas la mención honorífica magna cum laude y la medalla Gabino Barreda por ser el más alto promedio de la generación. En 1992 concluí el doctorado en Derecho con la magna cum laude.
Desde enero de 1971 he sido profesor de asignatura; en 1988 me convertí en profesor de medio tiempo; y a partir de 1994 me he desempeñado como profesor de tiempo completo. Tengo casi 54 años de impartir cátedra en la siempre erguida Facultad de Derecho de la UNAM.
Durante 17 años fui consejero universitario, presidente del Frente Académico Universitario (FAU), integrante de la Comisión para organizar el Congreso Universitario, colegiado del Congreso Universitario y miembro de la Mesa 10.
En 1991 y durante ocho años y 16 días fui director de la Facultad de Derecho, presidente del Consejo Técnico, miembro del Consejo Académico de las Ciencias Sociales, presidente de las Comisiones de Legislación y de Honor, así como asociado de la de Trabajo Académico del Consejo Universitario.
Actualmente soy el decano del Consejo Técnico de mi Facultad. Durante dos años y tres meses fungí como presidente del Tribunal Universitario de la UNAM, hasta el 28 de febrero de 2025. Asimismo, soy el secretario general del Patronato de la Facultad, Asociación Civil, para obtener fondos en beneficio de esta entidad.
También presido cuatro asociaciones de carácter académico: ANFADE, en la República mexicana; AFEIDAL, en Latinoamérica; CONFEDE, para acreditar escuelas, facultades e institutos de derecho en México; e IIDEA, para avalar escuelas, facultades e institutos de derecho de América Latina.
Son 67 años en que la Universidad de la Nación ha sido mi casa, mi objetivo, mi Alma Mater, la razón de mi existencia, al igual que la de mi familia. Tengo al Puma grabado con fuego en mi cuerpo, mi mente y mi corazón.
Deseo felicitar a la Fundación UNAM por su trigésimo segundo aniversario de una gran labor, fecunda y llena de realizaciones, que cumple con su objetivo de lograr recursos extraordinarios para engrandecer a nuestra “Alma Nutriente”.
Es muy importante destacar el trabajo al frente de la Fundación del insigne licenciado Dionisio A. Meade, presidente del Consejo Directivo, quien ha obtenido magníficos logros como líder de la Asociación.
Maestro
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