La historia oficial coloca a Victoriano Huerta (Jalisco, 1850) como uno de los grandes villanos de la historia de México. Desde ser acusado como el gran traidor a la patria, señalarle de sufrir de un fuerte alcoholismo, y hasta llegar a algunos de sus apodos como El chacal o El usurpador, Huerta es otra de las figuras que cayó en el basurero de la historia oficial.

Como una forma de derribar los mitos históricos que rodean la figura de Victoriano Huerta, es que el investigador Servando Ortoll se unió a la serie de publicaciones "Los malos de la historia" (2025), publicada y editada por Crítica, y presenta una obra que da un nuevo rostro a la vida del militar, a quien se le achacan varios mitos y que Ortoll cuestiona en el libro.

En entrevista, el doctor en Sociología Histórica por la Universidad de Columbia detalla que son dos las conclusiones que presenta en el libro: Huerta no inició ningún golpe de Estado contra Francisco I. Madero, y segundo, no hay ninguna prueba fehaciente de que fuera él quien ordenó la ejecución de Madero.

Lee también:

“Los historiadores oficialistas son extraordinariamente descuidados. Es mentira decir que Huerta inició el golpe de Estado en contra del gobierno de Madero. Había varias conspiraciones en contra de Madero y Huerta se unió a una, entonces esto es una de las cosas importantes. Dos, no hay prueba alguna, en ningún lado, de que Huerta hubiera enviado a matar a Madero, ese es otro de los grandes mitos”, explica.

Contrario a lo que la historia oficial dicta, incluso desde los libros de texto de educación básica, Ortoll reta a otros historiadores a que presenten pruebas de que Huerta fue el responsable de la muerte de Francisco I. Madero. “Si hay pruebas, que mis colegas historiadores oficialistas las presenten”, expresa.

Como una de sus fuentes principales, Ortoll retoma el libro The Political Shame of Mexico (1914), de Edward Bell, en donde se documenta que, en una reunión para decidir el destino de algunos revolucionarios, Victoriano Huerta no estaba de acuerdo con ejecutar a Madero.

Lee también:

“No le importaba el destino de los otros que se mencionaron en esa reunión, pero cuando se mencionó el nombre de Madero, Huerta se puso fúrico, pensó que con su personalidad fuerte lograría convencer de que no lo ejecutaran, pero no lo logró, tan es así que azotó la puerta cuando se fue de ahí”, cuenta Ortoll.

Otra prueba que recupera el historiador es la reacción a la noticia de Madero, la que, detalla, Victoriano Huerta no recibió de forma positiva.

“Quienes escribieron sobre la reunión (luego de la muerte de Madero) dijeron que Huerta estaba muy pálido. Creo que fue un descuido, y fue un gran error de él. Pero que él quisiera asesinarlo, no, porque no era tonto; pudo ser sanguinario, pudo ser muchas cosas pero tonto no era”, explica Ortoll.

Lee también:

El militar

Servando Ortoll explica que Huerta, antes que antagonista, villano o político, fue un militar, un factor que marcó las decisiones que tomó durante el conflicto armado. “Él era un militar en serio, si lo mandaban a matar a zapatistas o a los yaquis, él seguía las órdenes, tenía su gran interés, muy real, de ser reconocido como el general, como el militar”.

Ortoll llega a la conclusión de que Huerta nunca soñó con ser presidente de México, sino que vio la oportunidad y la aprovechó.

“Huerta era extraordinariamente práctico, y cuando vio que la única alternativa que había frente a sus ojos era que Félix Díaz fuera presidente de México, en ese momento decidió que él era mejor, que estaba más preparado, que era mucho más hábil y que lo merecía”, explica.

Lee también:

Otro dato que añade el investigador es que Huerta y Díaz no rompieron relaciones, ni siquiera cuando Huerta asumió la Presidencia. Ortoll registra un encuentro entre los dos personajes luego de que ambos huyen del país tras ser derrocados.

“Según un reporte de un espía que lo seguía (a Huerta), recibió la visita de Porfirio Díaz. Es decir, Huerta nunca pensó en derrocar a Díaz. Quizás reemplazarlo en el momento, digamos, pero no estuvo en su contra, mantuvo una relación amistosa y Díaz lo mantenía como el gran militar que era”.

De acuerdo con Ortoll, la manipulación de la figura de Huerta se dio casi de forma inmediata a su muerte. “Es Carranza quien comenzó a inventarle cosas a Huerta, quería demostrar que su hazaña era más importante que la de Madero que derrocó a Porfirio Díaz, luego los ideólogos comenzaron a repetir esas falsas historias”, concluye.

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses

[Publicidad]