Mi vínculo con la UNAM no es solo una etapa de formación académica: es una raíz profunda que atraviesa mi historia personal, mi identidad y mi manera de entender el arte y el mundo. Es un lazo que comenzó en 1977, en el Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Vallejo, y que con el tiempo se transformó en una trayectoria vital que sigue acompañándome hasta hoy como artista independiente.

Ingresar al CCH Vallejo fue, en muchos sentidos, mi primer contacto con un espacio donde el pensamiento crítico, la libertad y la creatividad no solo eran posibles, sino necesarios. Venía de un contexto en el que las certezas parecían más importantes que las preguntas, y de pronto me encontré en un lugar que invitaba a cuestionarlo todo. Esa apertura marcó un antes y un después en mi forma de mirar.

Después de esa primera etapa, mi camino me llevó a la Academia de San Carlos como oyente por cuatro años, un espacio cargado de historia, tradición y, al mismo tiempo, de una energía creativa profundamente contemporánea. Llegar ahí fue como entrar en un territorio donde el arte dejaba de ser una intuición para convertirse en una práctica rigurosa, en un oficio que exige disciplina, constancia y compromiso.

En San Carlos encontré maestras y maestros que no solo compartían conocimientos técnicos, sino que también abrían puertas hacia nuevas formas de ver. Aprendí a observar con detenimiento, a entender los materiales, a explorar distintas técnicas, pero, sobre todo, a confiar en mi propia voz. No fue un proceso inmediato ni sencillo: implicó dudas, errores, replanteamientos constantes. Sin embargo, esa exigencia fue precisamente lo que me permitió crecer.

También fue fundamental el contacto con otras y otros estudiantes. La diversidad de miradas, de intereses, de inquietudes. El diálogo entre pares se convertía en un motor creativo que impulsaba a ir más allá. Muchas de esas conversaciones, aparentemente casuales, terminaron teniendo un impacto duradero en mi manera de ver el mundo: grandes amigas y amigos que, a la fecha, continúan siéndolo.

El reto fue trasladar todo ese aprendizaje al mundo profesional. Convertirme en artista independiente implicó enfrentar incertidumbres, construir espacios propios y sostener una práctica constante.

Ser artista independiente no es un camino fácil, pero sí profundamente significativo. He aprendido a gestionar mis propios procesos, a crear redes, a buscar espacios de exhibición, a dialogar con distintos públicos.

Me siento profundamente orgullosa de ser parte de esta gran institución. No solo por su prestigio o su historia, sino por lo que representa: un espacio público, abierto, diverso, comprometido con la educación y la cultura. La Universidad Nacional

Autónoma de México ha sido, y sigue siendo, un lugar donde se forman no solo profesionales, sino personas críticas, sensibles y conscientes de su entorno.

Mirando hacia atrás, puedo ver con claridad cómo cada etapa de mi paso por la UNAM contribuyó a lo que hoy soy. Desde los primeros cuestionamientos en el CCH hasta la consolidación de una práctica artística en la Academia de San Carlos, todo ha sido parte de un mismo proceso de construcción.

Hoy, como artista visual, continúo explorando, aprendiendo y transformándome. Y en ese camino, la UNAM sigue presente, no solo como un punto de origen, sino como una referencia constante, como un horizonte que inspira y acompaña.

Mi historia con la UNAM es, en esencia, una historia de formación, de búsqueda y de pertenencia. Es el relato de cómo una institución pública puede abrir caminos, sembrar inquietudes y ofrecer herramientas que perduran a lo largo de toda una vida.

Por todo ello, afirmar que soy parte de la UNAM no es solo una declaración académica: es una afirmación identitaria, un motivo de orgullo y un compromiso permanente con los valores que ahí aprendí.

¡Gracias por todo!

La Fundación UNAM destaca por su amplio impacto social y educativo, ya que no solo apoya económicamente a estudiantes, sino que también impulsa su formación

integral, la salud comunitaria y la difusión cultural, consolidándose como un actor clave en el desarrollo académico y social del país.

Escultora

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