La salida de dos programas recientes del Instituto Mexicano de la Radio (IMER): A pie de página, de Fernando Fernández, e Historia para todos, de Javier Garciadiego, profundizan cambios sin justificación y con renovaciones cuestionables. Transmitido por Horizonte 107.9 FM durante poco más de 16 años, el programa de Fernández salió del aire el último fin de semana de diciembre, mientras que el de Garciadiego duró 21 años y fue transmitido en las estaciones Opus 94 y en Horizonte.
El caso de dos intelectuales y escritores, cuyo trabajo es de alto nivel y no necesitan presentación en el ámbito cultural mexicano, se enmarca con una serie de salidas y cambios que han tenido lugar en el último año: La ópera en el tiempo, de Sergio Vela; el noticiario cultural El Andamio; Letras y voces de la Academia Mexicana de la Lengua, conducido por Adolfo Castañón y Sergio Bustos, y Quién es quién en la historia de la música, de Fernando Álvarez del Castillo; la mayoría se transmitía desde Opus 94.
“Es triste perder el talento de personas que saben comunicar en una era donde hay tanto influencer, tanto improvisado. Pero es más triste que sabiendo esto, las audiencias vamos a tener que asumir lo que siga”, señala Jorge Bravo, director de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información.
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El productor radiofónico y especialista en música Fernando Álvarez del Castillo, quien salió del IMER en marzo de 2025, tras unos 15 años haciendo programas, dice que Fernando Fernández es un extraordinario escritor de su generación, un artista joven con un talento y una pluma que llega con facilidad a los jóvenes; que el maestro Garciadiego es incuestionable como historiador y que poca gente podría alcanzar los niveles del programa de Sergio Vela debido a los conocimientos tan amplios que tiene. Ausencias cuya sustitución no será fácil.
Una constante en estas salidas es que a sus locutores no se les han dado razones de peso o explicaciones claras. Vela, por ejemplo, se pregunta qué ocurrió con su programa: “Lo único que yo recibí como comentario de parte del director del IMER fue que había que hacer una serie de cambios, que el IMER estaba pasando por una profunda crisis, pero que seguía siendo mi casa. La verdad es que no hubo ninguna explicación que justificara, que explicara ni remotamente qué llevó a Fernando Chamizo a acabar con La ópera en el tiempo. Hay un antecedente todavía en la gestión de Aleida Calleja, hace unos cuatro años. Decidieron renovar el acuerdo con la Ópera Metropolitana de Nueva York. Los dos programas de ópera que yo conducía, el que desde su concepción conduje, La ópera en el tiempo, más los comentarios en vivo a las transmisiones de la Ópera Metropolitana de Nueva York, que me fue encargado tras el queridísimo Ernesto de la Peña; a partir de 2012 y durante un poco más de una década conduje yo también los programas de la Ópera Metropolitana de Nueva York”.
Este último programa, los comentarios de Vela a las transmisiones del Met sobrevivió hasta finales de 2022 y —confirma Vela— se hacía gracias a un acuerdo casi simbólico con la Ópera Metropolitana, obedeciendo a un espíritu de difusión radiofónica: “¿Cómo es posible que México se haya replegado con el IMER de esas transmisiones operísticas? Ahí pretextaron que no había dinero, a pesar de que el programa no tenía un costo en forma alguna elevado”, continúa.
Cerca de tres años después supo de la serie de cambios contemplados en la programación de Opus 94: “Cuando él toma la dirección, como cualquier director, por supuesto, puede poner sobre la mesa, sugerir, llevar a cabo transformaciones, cambios, modificaciones a las cartas programáticas. Pero me parece que debe haber, primero que nada, una explicación para retirar del aire un programa exitoso, muy apreciado por el público aficionado, y además con una larga continuidad, fueron más de 16 años interrumpidos de transmisiones con óperas completas ampliamente comentadas por un servidor. En fin, no niego que un director pueda hacer los cambios, pero me parece que esos deben ser sensatos, debe mediar una explicación, y además a la postre lo que se haya propuesto debe ser mejor que lo que había o distinto, y consecuentemente cubrir una necesidad que no había sido cubierta”.
En el caso más reciente, el de Garciadiego, el historiador cuenta que el 18 de diciembre recibió una llamada del director de producción y programación para anunciarle que el programa ya no salía en enero. “Le pedí explicaciones, razones. Me dijo que no, que no las había. Y algo más curioso, me dijo que era un admirador brutal del programa, que le parecía maravilloso. A mí sí me llama la atención y se lo dije: cómo, si eres el director de programación del IMER, permites que otra autoridad pase sobre tu opinión y modifique la barra de programaciones. Si algo así me sucediera, yo renunciaría”.
Garciadiego dice que, guardando toda proporción y recordando a su maestro, Friedrich Katz, piensa en la revolución cultural china: “Se persiguió a los chinos que leían literatura occidental o que les gustaba escuchar música occidental. Millones de muertos, por una decisión así. Sólo se podía leer ciertos autores chinos clásicos, sólo se podía oír la música china. 60 años después, China está en una desesperada búsqueda de la cultura occidental. En este caso puede ser que haya una tendencia, digamos contra la cultura más tradicional, más clásica”.
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Enfatiza que él no se siente como un perseguido por razones ideológicas y recordó que su trabajo ha sido mencionado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador y por Claudia Sheinbaum: “De ninguna manera estoy en el abanico de los historiadores perseguidos en caso de que los hubiera”. Pero sí teme que pueda subyacer algo así, no en su caso: “A lo mejor en algunos funcionarios menores que son más papistas que el Papa. Eso sospecho”.
El documento de 2023 de la Auditoría Superior de la Federación “Auditoría de cumplimiento: 2023- 1-47MDL-19-0181-2024” muestra que tres de estos programas (el de Fernández, Álvarez del Castillo y el de Vela con comentarios al Met) tenían un convenio con TV Azteca por 550 mil pesos (número de instrumento jurídico: IMER/184/2023). “No me extraña que se vea un contexto de tipo ideológico o francamente de cortapisa a la colaboración con un grupo empresarial que ha tenido confrontaciones con las políticas públicas del país”, dice Vela. Mientras que Bravo lamenta que “aún con cuestiones políticas e ideológicas no se planteen alternativas realmente diferentes e inteligentes para las audiencias. Eso es lo que considero más grave”.
“Habría que cuestionar —concluye Álvarez del Castillo— con qué se va a compensar esa pérdida, con qué se va a sustituir y, sobre todo, cuál será la reacción del público”.
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Las parrillas de programación del IMER no están actualizadas, pero la de Opus 94 (compartida por el IMER) muestra cómo quedó tras los cambios: el de Felipe Ávila sobre historia; y Nada clásicas, en el que la música se pone a consideración de la audiencia o sólo música. Al IMER se le preguntaron las razones de salida de programas de calidad y la parrilla de programación de Horizonte. No hubo respuesta.
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