Más Información

Sheinbaum supervisa Tren Maya de carga en Quintana Roo; destaca que bajarán los precios en productos

Llegan los primeros cambios en FGR con Ernestina Godoy; Héctor Elizalde va a AIC y César Oliveros a FEMDO
Lee también: Vidas errantes y miradas fragmentadas. Reseña de Errantes de Daniela Spenser
Ese país mío (fragmento)
Horrible, Moya, espeluznante si la mirás de cerca: una familia que en sus ratos libres en casa no hace otra cosa que ver televisión, me dijo Vega, no existe un solo libro, mi hermano no tiene un solo libro en su casa, ni la reproducción de alguna pintura, ni siquiera un disco de música seria, nada que tenga que ver con el arte o el buen gusto puede ser encontrado en esa casa, nada que tenga que ver con el cultivo del espíritu puede ser encontrado en ese lugar, nada que tenga que ver con el desarrollo de la inteligencia, es increíble, de las paredes únicamente cuelgan diplomas y estúpidas fotos familiares, y en las repisas de los libreros, en vez de libros, solo hay de esos adornitos imbéciles que se consiguen en cualquier venta de bisutería, me dijo Vega. Realmente no sé cómo pude aguantar quince días en ese sitio, Moya, no entiendo cómo pude pernoctar quince noches seguidas en una casa donde suenan tres televisores simultáneamente, donde no existe un solo disco de música mínimamente decente, ya no digamos clásica, sino mínimamente decente, es abominable el gusto musical de esa pareja de seres humanos, es abominable su total ausencia de gusto en todo lo que tenga que ver con el arte y las manifestaciones del espíritu, me dijo Vega, solo escuchan una música asquerosa, cursi, sentimentaloide, interpretada por baladistas que desafinan de principio a fin. Y todavía mi hermano tuvo la desfachatez de preguntarme por qué no me regresaba a vivir a este país, increíble, Moya, a mi hermano se le ocurrió en algún momento la posibilidad de que yo pudiera regresar a vivir a este país. Casi me vomito, Moya, casi vomito del asco cuando me dijo que ya que yo soy profesor de historia del arte, y dado que en este país en ningún lugar se enseña historia del arte, entonces quizá yo tendría muchísimas oportunidades, así me dijo, Moya, y hablaba en serio, me dijo que si yo me quedaba en San Salvador probablemente me convertiría en un profesor cotizadísimo porque no tendría ninguna competencia en la enseñanza de la historia del arte, todas las plazas serían para mí, las universidades me disputarían por ser el principal profesor de historia del arte, y tal vez en pocos meses lograría montar mi propia academia de historia del arte y que, por qué no, en poco tiempo podría fundar mi propia universidad especializada en arte. Así me lo dijo, Moya, sin reírse, te aseguro que no se estaba burlando de mí, hablaba en serio, hasta lamentó que en el negocio de las llaves y la cerrajería ya hubiera tanta competencia, a diferencia de la historia del arte, donde yo tendría todo el camino despejado para mí solito. Por suerte ya me fui de esa casa, Moya, siento que me he quitado un peso de encima, no sabés lo bien que me siento al no tener que platicar más con mi hermano y su mujer, no sabés la alegría de no tener que platicar con los amigos de mi hermano y su mujer, porque te quiero decir que mi hermano y su mujer no son ninguna excepción, Moya, la imbecilidad no es un atributo exclusivo de ellos, algunos de sus amigos incluso son peores, te lo puedo asegurar, como ese ginecólogo a quien al parecer se le ocurrió la brillante idea de que yo me proponga fundar una universidad de arte, un ginecólogo que evidentemente ya tiene su propia universidad donde no se enseña ginecología, sino que administración de empresas y otras carreras similares, un ginecólogo en manos del cual no me gustaría estar si yo fuera mujer, me dijo Vega. Los médicos son la gente más corrompida que me he encontrado en este país, Moya, los médicos son personas tan corruptas que uno no puede sentir más que indignación y asco, en ningún otro país los médicos son tan corruptos, tan capaces de matarte con tal de arrebatarte la mayor cantidad de dinero posible, Moya, los médicos de este país son los tipos más amorales que puedan existir, te lo digo por experiencia propia, no hay seres más deleznables y vomitivos que los médicos de este país, nunca he visto sujetos tan salvajes y tan voraces como los médicos de aquí, me dijo Vega. Fui hace una semana a pasar consulta, a que me recetaran algo para la colitis nerviosa que se me había agudizado con la muerte de mi madre, con la estadía en este país, con la permanencia en casa de mi hermano, una colitis que me acompaña desde que tengo memoria, Moya, pero que se me agudiza cuando tengo que enfrentar situaciones desagradables, una colitis para la cual solo necesitaba un medicamento, pero el médico supuso que había encontrado la minita de oro de ese día, los ojos le brillaron como no te imaginás, Moya, la codicia más desenfrenada estaba ahí en sus ojos, no podía ocultar el entusiasmo que le producía el hecho de haber encontrado a un ingenuo al cual esquilmar de la manera más inmisericorde, increíble, la abyección encarnada en un médico con bata y manos recién lavadas. Me pidió que me hiciera miles de exámenes, puso cara de compunción, como si yo hubiera estado gravísimo, a punto de sufrir una peritonitis, lo mencionó, sin el menor recato, en medio de su terminología impostada dijo que probablemente si los exámenes resultaban positivos tendría que considerar la posibilidad de una intervención quirúrgica, así me dijo, Moya. Podrás imaginar que no volví a aparecer por ese consultorio, me dijo Vega, que me limité a tomar una dosis más fuerte del medicamento de siempre. Por eso te digo que quién sabe qué tipo de ginecólogo habrá sido ese amigo de mi hermano, quién sabe a cuántas mujeres desgració, cuántos niños murieron a causa de su imbecilidad, tuvo que haber sido una miseria de ginecólogo para que se le ocurriera fundar una universidad en vez de trabajar en su consultorio, me dijo Vega, aunque todo parece indicar que en este país fundar una universidad es tan fácil como abrir un consultorio, no creo que exista ningún país en que haya tantas universidades privadas como en este, la mayor cantidad de universidades privadas por kilómetro cuadrado, la mayor cantidad de universidades privadas por habitante, es increíble, Moya.

Lee también: Julia Ducournau: la carne y la piedra
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]













