[Publicidad]
No dejaron de volar las moscas
sobre el plato caliente
y las alubias.
Nos reunimos, como cada noche,
desde que el color del espacio
marcaba su destino,
para comer
y oler
del cuerpo sus vestigios,
para expiar en cada bocado
la fragancia última del tiempo.
Cada noche será la última,
dijimos.
Pero las moscas no dejaron
de volar sobre nosotros.
Con sus patas diminutas
y aquellas alas casi imperceptibles,
no eran más que un gramo de células
invadiendo nuestro espacio.
No robarían nuestra comida
ni carcomerían los huesos
ni las palabras hurtarían en el vuelo.
Eran simples moscas invadiendo nuestro espacio.
Lástima que un día estallará el Universo.
Tal vez, con un poco más de tiempo,
habrían levantado templos,
escrito libros
o masacrado a otras moscas
para intentar,
una vez dentro del reino ajeno,
apropiarse de todo aquello
que no les pertenece.
Lee también: Cinco piezas en forma de Satie
[Publicidad]
Más información

Estados
Río desbordado arrastra una patrulla en Santa Clara Ocoyucan, Puebla; realizan operativo para localizar a policía desaparecido

Nación
Rocha Moya asegura que está en su casa; "No me protegen ni resguardan elementos de corporación federal", dice

Techbit
Mario Kart Tour se despide de los celulares

Mundo
Keiko Fujimori insiste en retomar relaciones con México; "Hay lazos de amistad que se deben priorizar más allá de las diferencias"







