Más Información

Guardia Nacional y la cultura de la opacidad; al menos 11 hechos delictivos con registro en los que ha estado involucrada y ha guardado silencio

Estados Unidos condiciona ayuda a México por adeudo de agua; pide cumplir Tratado de 1944 y acciones conjuntas contra el narco

CDMX trabajará con empresarios para aplicar "home office" en el Mundial 2026; Frausto detalla plan turístico en Con los de Casa
Arranca Zona Maco, la feria de arte más importante de la Ciudad de México, y su comienzo es acelerado, desde primera hora hay multitudes y se vende obra. Para Citco, una galería con sede en Italia y Estados Unidos, el comienzo no es igual de afortunado, su stand luce vacío, los muros blancos con agujeros y algunos cables pegados. “No son las obras, la gente piensa que sí, pero no”, dice con resignación Alan Rasool, galerista. En este espacio en blanco se supone que debía haber lámparas, mesas y piezas decorativas de Zaha Hadid, Anish Kapoor y Ron Arad, pero siguen atoradas en aduanas. Rasool tiene esperanza de que lleguen por la tarde, mientras muestra las obras a través de un libro y postales.
Aduanas, una palabra que se pronuncia con constancia entre los galeristas por el dolor de cabeza que les ha causado en los últimos años. De hecho, este es el tercer año en que se manifiesta la problemática, que es la retención de obras, poniendo a prueba la logística que hay detrás de la Semana del Arte en Ciudad de México. Ya están tan acostumbrados a la situación, al grado que las galerías ya van tomando previsiones, como contratar a gestores para que se dediquen exclusivamente a estar pendientes de las aduanas y comienzan sus trámites con muchos meses de antelación, más de los que acostumbraban.
Lee también: En el MUAC, reviven arte efímero de Los Grupos
Los profesionales, que prefieren declarar en confidencialidad, explican que la situación se ha complicado desde que el Ejército está a cargo de las aduanas. Ahora, además lidian con la nueva ley de aduanas, que entró en vigor a inicios de enero de este año. Los trabajadores de las galerías explican que el proceso es más burocrático, pues solicitan formas y documentos que no sabían que iban a ser requeridos y además aumentaron los filtros: “Digamos que antes era un sólo semáforo y ahora hay dos o más”, explica un galerista. Otro factor que contribuye a la angustia y frustración de quienes dirigen estos espacios es el hermetismo, pues explican que muchas veces las autoridades no son claras sobre los factores que hacen que una obra sea retenida y les toca esperar con paciencia.
La reputación del kafkiano sistema de aduanas ya ha llegado a los oídos de galeristas extranjeros. Desde Tokio viene la galería Lighthouse Called Katana, que por segundo año consecutivo participa en Maco. Decidieron volver porque es un buen mercado, dice Yishu Yang en entrevista. Y aunque no batallaron con la retención de obra en aduanas, “sí nos advirtieron que es muy complicado”.
Friedrich Hadorn, de la galería Licht Feld Gallery, desde Basel, Suiza, también viene por segunda ocasión, pues le gusta la profesionalidad de Maco y la calidez del mexicano. Sin embargo, “las aduanas mexicanas son muy complicadas”, reconoce. “Me pidieron un recibo de teléfono propio o el de la compañía y querían la copia de mi contrato de renta en Suiza. Piden formas muy específicas para las obras y si no sabes hacerlo se complica”, explica el galerista, quien detalla que por eso decidió contratar a un gestor.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]











