La UNAM ha sido parte fundamental de mi vida, de mi formación y de mi crecimiento profesional, y sé que para muchos otros ha significado lo mismo. Es una casa que me ha brindado oportunidades, conocimientos y una comunidad que me ha acompañado en mi desarrollo. Mi familia y yo tenemos un vínculo muy especial con la Universidad, pues encontramos en ella una manera de lograr contar con estudios, de fortalecernos, de trascender y de superarnos.

La Máxima Casa de Estudios es una de las instituciones más relevantes de este país en términos de formación de recursos humanos y de creación de personas sobresalientes, no sólo en el ámbito político, sino también en los campos de la investigación, el arte y la cultura. Las expresiones más significativas de nuestra sociedad se gestan dentro de la UNAM y se manifiestan por toda la nación, contribuyendo de manera integral al desarrollo y enriquecimiento cultural de México.

A lo largo de mi trayectoria he sido testigo y beneficiario de la estructura de la Universidad destinada a impulsar investigaciones y generar vínculos con otras entidades con el fin de obtener recursos para gestionar proyectos en la industria farmacéutica y aportar a la innovación en medicamentos. He tenido la fortuna de trabajar en iniciativas como el Premio CFM-Fundación UNAM, colaborando con estudiantes sobresalientes para producir avances significativos en el campo farmacéutico.

Este apoyo no sólo ha sido fundamental en mi carrera, sino que también ha servido como plataforma para que jóvenes universitarios que han formado equipo conmigo inicien sus propias trayectorias exitosas. Sé, por experiencia propia, que la educación y la investigación necesitan del respaldo de instituciones comprometidas para poder florecer y marcar la diferencia en nuestra sociedad.

Desde su creación en 1993, Fundación UNAM ha transformado la vida de miles de estudiantes, con un concepto muy innovador en su época, brindándoles oportunidades que, de otra manera, podrían haber estado fuera de su alcance.

He sido testigo del impacto que tiene su labor: jóvenes que han podido continuar sus estudios, proyectos de investigación que han cambiado paradigmas y programas culturales que han enriquecido nuestra sociedad. Es emocionante ver cómo, gracias a este esfuerzo, muchas personas han logrado avanzar en sus carreras y convertirse en líderes en diversas áreas.

La educación es un motor de cambio, y la Fundación ha sabido fortalecer ese principio, adaptándose a los desafíos de cada época. No es fácil mantener un proyecto de esta magnitud, pero la persistencia y la convicción han permitido que continúe desarrollándose y favoreciendo a más estudiantes. Hoy, los retos siguen presentes: ampliar su alcance, consolidar sus programas y no dejar de ser un pilar para nuestra Universidad. El camino no siempre es sencillo, pero estoy persuadido de que con el esfuerzo de quienes han sido beneficiados y el compromiso de quienes creen en su misión es posible que Fundación UNAM permanezca creciendo.

Este aniversario es una invitación a reflexionar sobre lo que nuestra Alma Mater nos ha dado y lo que podemos hacer para retribuirlo. La Universidad nos ha brindado las herramientas para salir adelante y alcanzar nuestras metas, y es justo que ahora pensemos en cómo podemos contribuir a que más personas tengan acceso a esas mismas oportunidades.

Felicidades a Fundación UNAM por estos 33 años de trabajo incansable. Mi reconocimiento a todos los que han sido parte de este esfuerzo, a quienes han hecho posible que más jóvenes cumplan sus sueños y a quienes día a día ofrecen su talento y compromiso a esta noble causa.

Director de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán

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