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Lo romántico del deporte amateur ha venido a menos, está desapareciendo y prácticamente no existe. El deporte profesional está en todo su apogeo, incluso desde las categorías infantiles y en los juveniles ya muchos de los deportistas obtienen patrocinios en especie y a veces hasta en dinero para que puedan entrenar.
Es otra de esas situaciones que son difíciles de explicar, pero que ya sobresalen a simple vista porque los atletas que asisten a diversas competencias como Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos requieren de apoyos económicos para viajar, para representar a su país y de ganar medallas y en algunas ocasiones los mismos gobiernos los premian.
En Estados Unidos muchos deportistas se forjan en las Universidades que otorgan becas a los destacados atletas. Muchas universidades estadounidenses promueven sus instituciones a través del deporte y tienen presupuestos grandes para apoyarlo, pero no sólo son de Estados Unidos sino que vienen de otros países. El espíritu universitario en muchas ciudades rebasan a eventos profesionales y sólo por poner un ejemplo los encuentros de futbol americano llenan estadios que a veces equipos de la NFL no alcanzan a llenar. El basquetbol universitario es otro ejemplo claro.
Las universidades venden sus derechos de televisión, ropa deportiva, etcétera, a precios altos y el público gusta de ver estos partidos porque la pasión, la competencia y la emoción está a la orden del día.
¿Estos deportistas son amateurs? ¿Están comprometidos a NO recibir ningún pago? Eso ya no existe. La colegiatura cuesta un dineral y allí las reglas de la NCAA, que quiere decir la National Collegiate Athletic Association, organización que “regula” a que los estudiantes no reciban pago alguno de las universidades.
Desde luego que si estoy de acuerdo en que los deportistas, llámense amateurs o colegiales o juveniles reciban beneficios económicos pues muchos de los padres simplemente no podrían pagar todos esos gastos de colegiatura, de manutención, de nutrición, de entrenadores y de medicina deportiva, todo esto concentrado en lo que son las becas universitarias.
¿Y los profesionales? Son todos aquellos que reciben un pago o un premio por sus actuaciones deportivas
Mi argumento es que desafortunadamente ya no hay deportistas amateurs con tanta competencia y con el alto nivel deportivo y de competencia ya no se pueden sostener por el puro amor al deporte.
Si apoyamos más al deporte mexicano, le retiramos la palabra amateur y apoyamos más a los deportistas tendremos mejores representantes, los resultados serán positivos y la promoción del deporte sera mayor. No se necesita ser Einstein para entenderlo.
deportes@eluniversal.com.mx
Es otra de esas situaciones que son difíciles de explicar, pero que ya sobresalen a simple vista porque los atletas que asisten a diversas competencias como Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos requieren de apoyos económicos para viajar, para representar a su país y de ganar medallas y en algunas ocasiones los mismos gobiernos los premian.
En Estados Unidos muchos deportistas se forjan en las Universidades que otorgan becas a los destacados atletas. Muchas universidades estadounidenses promueven sus instituciones a través del deporte y tienen presupuestos grandes para apoyarlo, pero no sólo son de Estados Unidos sino que vienen de otros países. El espíritu universitario en muchas ciudades rebasan a eventos profesionales y sólo por poner un ejemplo los encuentros de futbol americano llenan estadios que a veces equipos de la NFL no alcanzan a llenar. El basquetbol universitario es otro ejemplo claro.
Las universidades venden sus derechos de televisión, ropa deportiva, etcétera, a precios altos y el público gusta de ver estos partidos porque la pasión, la competencia y la emoción está a la orden del día.
¿Estos deportistas son amateurs? ¿Están comprometidos a NO recibir ningún pago? Eso ya no existe. La colegiatura cuesta un dineral y allí las reglas de la NCAA, que quiere decir la National Collegiate Athletic Association, organización que “regula” a que los estudiantes no reciban pago alguno de las universidades.
Desde luego que si estoy de acuerdo en que los deportistas, llámense amateurs o colegiales o juveniles reciban beneficios económicos pues muchos de los padres simplemente no podrían pagar todos esos gastos de colegiatura, de manutención, de nutrición, de entrenadores y de medicina deportiva, todo esto concentrado en lo que son las becas universitarias.
¿Y los profesionales? Son todos aquellos que reciben un pago o un premio por sus actuaciones deportivas
Mi argumento es que desafortunadamente ya no hay deportistas amateurs con tanta competencia y con el alto nivel deportivo y de competencia ya no se pueden sostener por el puro amor al deporte.
Si apoyamos más al deporte mexicano, le retiramos la palabra amateur y apoyamos más a los deportistas tendremos mejores representantes, los resultados serán positivos y la promoción del deporte sera mayor. No se necesita ser Einstein para entenderlo.
deportes@eluniversal.com.mx
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