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Arranca la Copa Oro , pero ¿cómo valoramos cuántos quilates tiene? Depende qué método usemos... ¿El nivel futbolístico?, el quilate va a ser bajo; ¿por la importancia en nuestra zona?, sería alto; ¿por la presión que hay por demostrar quiénes somos y ganarla obligadamente?, sería importante. México está obligado a ganar siempre.
Sería perderle el respeto a usted, estimado lector, para explicarle el por qué.
Puede haber factores externos que influyen positiva o negativamente al equipo y depende de varias circunstancias la respuesta a esto. Quiero compartir nuestra experiencia en la Copa Oro 2011.
México
venía de no haber ganado la de 2007, perdió la final vs. EEUU y sucumbió la oportunidad de ir a la Confederaciones de Sudáfrica. Como Director General de Selecciones, junto con el Chepo de la Torre y su cuerpo técnico, planeamos minuciosamente la preparación para el torneo.
Había presión de la afición, de los medios de comunicación, de los patrocinadores; teníamos que ganar para ir a la Confederaciones en Brasil . Varios jugadores venían de aquella sacudida mediática de la noche en Monterrey, así que debíamos tener mucha comunicación y que todos estuvieran comprometidos y concentrados en esta travesía.
Todo empezó muy bien, ganando dos partidos, hasta que llegó el día en que Enrique Bonilla , en ese entonces director general de la Liga, me llamó cuando estábamos en Charlotte y me dijo “primo, tienes un problema de dopaje”... Silencio. “No me digas, ¿quién o quiénes son, primo?”... Eran cinco.
¿La sustancia? Clembuterol, por ingesta de carne contaminada. Reaccioné rápido y comencé a pensar en cómo comunicarlo: manejo de crisis, dar tranquilidad, etc.
Hablé primero con el Chepo, quien reaccionó con preocupación, pero con serenidad. Luego platiqué con los involucrados y me comprometí a gestionar y pelear al máximo para resolver el problema.
Posteriormente, hablamos con todo el grupo, percibiéndose rostros de preocupación, murmullos, palmadas, etc.
Teníamos que ser muy empáticos y eficientes para animarlos y apoyarlos. Concacaf nos pidió que los jugadores quedaran fuera del evento.
Comenzó una lucha llena de esfuerzo, estrategias e inteligencia por parte de Justino Compeán y Decio de María , apoyando nosotros, para demostrar que el dopaje era involuntario, por problemas de sanidad en el control de la carne. Tuvimos que entrenar con 18 jugadores. Los cambios eran limitados, dábamos mucha ventaja. El equipo seguía ganando y gustando.
Hasta las semifinales se nos permitió que llegaran los refuerzos, los cuales venían sin ritmo, pero con un compromiso mayúsculo.
La final fue contra EEUU. Se ganó 4-2, en un partido trepidante. La adversidad pone a prueba a equipos de trabajo, los valores se exhiben en esos momentos, la cohesión interna. La unión del equipo, la madurez de los jugadores, el poner en práctica la resiliencia, dio por resultado demostrar que hay que saber aprovechar la crisis para aprender, madurar, tener autocrítica, levantarse y ganar. Los quilates de esta Copa fueron de alto puntaje.
futbol@eluniversal.com.mx
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