Si uno trae a su memoria al municipio de Ozumba, en el Estado de México, o si tiene poca información sobre el lugar, podría recordar o imaginar su espléndido mercado que se posa en sus calles, donde uno puede comer carnitas. Pocos sabrán que el nombre completo del sitio es Ozumba de Alzate, en memoria de José Antonio de Alzate, sacerdote de la época virreinal quien también fue una persona cultivada en la ciencia.

“Fue uno de los hombres excepcionales del virreinato, astrónomo, cartógrafo, botánico… Era un cura ilustrado, un personaje maravilloso”, relata el , quien rememora a Alzate, Otumba y sus carnitas no de manera fortuita.

A finales del siglo XIX, se fundó la Sociedad Científica Antonio Alzate, que posteriormente, en 1930, se conformó como la Academia Nacional de Ciencias Antonio Alzate, que fue uno de los órganos que antecedieron y bosquejaron instituciones como la Academia de la Investigación Científica, que desde hace casi tres décadas lleva el nombre de (AMC).

Un día en la ciencia

El camino e historia de Otumba, Alzate, Lazcano y la AMC se cruzan para auspiciar el resurgimiento de uno de los programas de esta Academia, que atravesó su más grande crisis el sexenio pasado por falta de apoyo gubernamental y de las cuotas de sus miembros. Tal escenario volvió inoperante sus actividades de divulgación, tales como el pionero “Domingos en la Ciencia”, que ofrecía conferencias los domingos en el Museo Tecnológico de la CFE en sus inicios, pero después se abrió a otros escenarios y días de la semana, con charlas de científicos y científicas de la AMC. A cargo en sus inicios del artífice de la divulgación científica Jorge Flores Valdés, fue coordinado en su último periodo por el químico Raymundo Cea Olivares.

El programa resurge ahora con el nombre “” y dará inicio con la conferencia “Darwin y el origen de las especies”, a cargo de Antonio Lazcano, profesor e investigador del origen de la vida de la Facultad de Ciencias de la UNAM y miembro de El Colegio Nacional.

“Me invitó el doctor José Seade [presidente de la AMC] y acepté de inmediato porque hay que apoyar a la Academia en todas sus actividades y, en especial, las de divulgación, porque ésta –como decía Carl Sagan– permite democratizar el conocimiento científico”, dice en entrevista.

La conferencia en dicho municipio –que se lleva a cabo este jueves con una ceremonia a partir de las 11:00 en el Claustro del ex Convento Franciscano de la Inmaculada Concepción de María de Ozumba–, no es un tema menor dado su antecedente intelectual, recalca el biólogo, quien también es miembro de la AMC.

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El interés de la presidencia municipal de Ozumba da pie a esta suma de coincidencias en un momento donde la ciencia, a través de órganos como la Academia, no ha vivido su mejor momento, acota el científico.

“La AMC es esencial porque históricamente la ciencia no prioridad del Estado mexicano. La Academia es producto de sociedad civil de los científicos que eligen a sus miembros mediante una labor de pares. No hay que olvidar que la Academia fue de las que más sufrió el desdén del Conacyt con ‘h’ el sexenio pasado, no obstante que llevaba a cabo actividades de divulgación y la labor social de darle pertenencia a las ciencias. La Academia es un lugar donde convergen investigadores y científicos de distintas disciplinas y es una instancia que se debe reforzar”.

El realizar la conferencia en Otumba, menciona Lazcano, también es un acto de descentralización de la cultura científica, algo que la comunidad acepta con mucho gusto. “Los Centros Públicos de Investigación o instituciones como el Cinvestav no sólo hacen investigación, sino que también tienen un impacto en la docencia y vida intelectual del entorno”.

Muchos jóvenes a lo largo del país se dedican a la ciencia por este entorno, por lo cual las actividades de divulgación son importantes, sin embargo, persiste un cuello de botella en donde las opciones profesionales y laborales no son las mejores en nuestro país para las nuevas generaciones que se forman en ciencias y quieren hacer investigación.

“La comunidad científica, paralelamente a sus actividades y la difusión de la ciencia y la cultura, ha sido propositiva al sugerir las políticas públicas en el sector y ha realizado presión sobre autoridades, que es el camino conjunto que debemos hacer no porque nosotros estemos convencidos, sino porque no puede haber una sociedad democrática que prescinda de ello”.

El biólogo acota que, si bien el nuevo gobierno ha dado muestras de una mejor relación con la comunidad científica, a través de instituciones como la AMC, y de una política acorde a las necesidades del país, todo ha sido en términos declarativos y carente de un programa claro.

“Resulta absurdo que, en un país donde investigación se hace en universidades (públicas y privadas) e instituciones de educación superior, la nueva Secretaría de Ciencia (SECIHTI) haya creado una serie de universidades que no cubrirán esa labor. Bien entendido podrían ser centros de trabajo de muchas personas cuya única alternativa son algunas cuantas horas de clase, pero alguien con formación sólida de doctorado no puede depender de esto, hay que darle alternativas de empleo”. Estas nuevas universidades podrían ser una solución, pero también faltan recursos económicos para todo el sector, enfatiza.

Aunque ha habido un cambio de actitud del nuevo gobierno ante sectores de la comunidad científica y a pesar de que se subraya reiteradamente que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene una formación científica, Lazcano puntualiza que ello “no se refleja en una idea clara de la ciencia como desarrollo social, económico y político”.

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melc

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