Las plataformas petroleras fueron víctimas de la mayor cantidad de robos de los últimos cinco años, de acuerdo con información obtenida a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, herramienta que está en proceso de desaparecer.

A lo largo de 2024 hubo 43 denuncias de robo a plataformas marinas y embarcaciones propiedad de , el triple de las 15 que se reportaron en 2023.

La última vez que los robos a estas instalaciones alcanzaron una cifra similar fue en 2019, cuando se levantaron 71 denuncias.

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Sangran el erario. Fuente: Pemex
Sangran el erario. Fuente: Pemex

La información a la que tuvo accesoindica que los robos provocaron un quebranto al Estado equivalente a 3.9 millones de pesos en 2024 y una pérdida acumulada de 258 millones durante el sexenio pasado.

La delincuencia organizada sigue diversificando sus fuentes de ingresos y Pemex se convierte en un flanco directo por sus instalaciones estratégicas, ductos, combustibles y equipos de alto valor, explicaron analistas a El Gran Diario de México.

El 13 de febrero, un grupo de aproximadamente ocho individuos ajenos a la abordaron de manera ilícita la plataforma satélite Zaap-D, del activo de producción Ku Maloob Zaap, ubicada en el golfo de México.

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Los agresores sustrajeron dispositivos de radio, así como diversas herramientas y equipos de respiración autónoma, reconoció la empresa que dirige Víctor Rodríguez Padilla.

Ante lo sucedido, personal de Seguridad Física de la petrolera en Ciudad del Carmen coordinó el apoyo con la Secretaría de Marina (Semar), a fin de activar el Protocolo General de Atención a Eventos en las Instalaciones Marinas y Costeras de Pemex Exploración y Producción.

Pemex reforzó las medidas de seguridad en la Sonda de Campeche con un mayor número de agentes de Seguridad Física, asimismo, se coordinó con la Semar para aumentar el número de patrullajes con embarcaciones”, apuntó la empresa en un comunicado.

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Piden presupuesto para seguridad

Hace unas semanas, esta casa editorial reportó que la Secretaría de Marina solicitó 6 mil millones de pesos para la compra de 20 aeronaves para vigilar las instalaciones estratégicas de Pemex, así como otros centros relevantes para la economía y la política.

“La inseguridad es el mayor problema que aqueja a la ciudadanía y preocupa al gobierno actual. El incremento de la delincuencia organizada, cada vez más violenta, ha creado un ambiente de incertidumbre y desconfianza entre la población y ha dado lugar a un proceso de descomposición de las instituciones públicas y de la convivencia social”, señaló el documento.

“Ante este índice de inseguridad que se vive en el país (...) es necesario disponer de las Fuerzas Armadas en la preservación y recuperación de la misma y el combate a la delincuencia en observancia de los derechos humanos, la integridad y el patrimonio de las personas, por lo que es indispensable contar con una Fuerza Armada que le haga frente a las amenazas externa e internas, mediante el fortalecimiento de su capacidad de respuesta logística y operativa, para contribuir dentro del marco de la legalidad a garantizar la preservación de la seguridad nacional con mayor cobertura en el territorio nacional y zonas marítimas”, agregó.

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Campeche es prioridad

El documento muestra las zonas que se buscan proteger con presencia permanente de autoridades y equipo para mantener el Estado de derecho, cuya lista está encabezada por la zona marítima petrolera de la Sonda de Campeche.

El coordinador de energía del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), Óscar Ocampo, dijo que es relevante la adquisición de las 20 aeronaves para cuidar las instalaciones, combatir el robo de combustibles y proteger instalaciones cruciales para la seguridad energética del país.

El coordinador del seminario en estudio de Defensa, Seguridad e Inteligencia de la UNAM, Javier Oliva, destacó que el crimen transnacional se suma a los problemas internos.

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La Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional indicó que, a través de la corrupción organizada, los actores criminales integrados en el Estado utilizan todos los medios posibles para aferrarse al poder y repartir clientelismo a costa de los recursos y las instituciones públicas.

“Los grupos criminales se adaptan rápidamente a las últimas tecnologías, aprovechando el ransomware [programas de chantaje] y la inteligencia artificial”, añadió.

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