Los roles de género han influido en la forma en la que hombres y mujeres gestionan sus recursos financieros. Sin embargo, hoy buena parte de esta actividad no sólo las impulsa a ellas, sino también a sus familias.
Hay evidencia de que las mujeres tienen menos acceso a los préstamos bancarios, lo que sugiere que podrían enfrentar criterios más exigentes para acceder al financiamiento, y que aquellas que sí acceden al mercado de crédito tienen un perfil menos riesgoso, indica un extracto del Reporte de Estabilidad Financiera que el Banco de México presentó en junio pasado.
La revista Proteja su dinero, de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), señala que, al replantearnos los roles de género, “podemos adoptar un enfoque más balanceado y consciente en la gestión de nuestras finanzas”.
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Tres mitos
En la cultura general permea la idea de que “los hombres deben ser los proveedores económicos y las mujeres las administradoras del hogar”, muestra la publicación.
Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) refieren que 46.3% de las mujeres son parte de la población económicamente activa, o de la fuerza laboral, contra 75.2% de los hombres.
Esta diferencia se debe, en parte, a la creencia de que los hombres deben ganar el dinero y las mujeres administrarlo en casa. “Pero la realidad es que cuando ambos comparten las responsabilidades financieras, las familias logran una mejor organización y aprovechan mejor su dinero”.
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Otro de las falsas creencias es que “los hombres son mejores negociando que las mujeres”, debido a que el género masculino es más competitivo y persuasivo, mientras que el femenino es más colaborativo, aunque lo que realmente importa es el talento, la preparación y la confianza.
Un mito más es “que las mujeres compran impulsivamente y son malas pagadoras”. Esta idea permea porque la publicidad y la cultura del consumo han reforzado esa creencia.
Cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) muestran que las mexicanas son más cumplidas en el pago de sus créditos que los mexicanos, tanto en hipotecas, tarjetas de crédito, crédito de nómina o personales.
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Equidad
Eliminar las brechas por género es tarea de todos y una clave es impulsar la educación financiera que empodere a todas las personas.
El acceso a los préstamos bancarios es mucho más que una herramienta financiera, ya que se trata de una vía hacia el empoderamiento económico de las mujeres, de acuerdo con Círculo de Crédito, Sociedad de Información Crediticia (SIC).
Para Ilse Canela, jefa de Marketing B2C en SIC, el uso del crédito refleja un incremento en la educación financiera de las mujeres y un mayor nivel de formalidad laboral, “elementos esenciales para la construcción de un historial crediticio sólido que les permita acceder a mejores condiciones crediticias”.
Asegura que las mujeres “con acceso a financiamiento tienen la oportunidad de tomar en sus manos las riendas de su futuro y el de sus familias. Ya que, gracias al crédito, pueden invertir en educación, emprender nuevos proyectos, mejorar el hogar o incluso financiar la salud de sus seres queridos”.
La directiva concluye que “fortalecer la educación financiera es crucial para que más mujeres puedan aprovechar las oportunidades que ofrece el crédito. Brindar acceso a información clara y productos financieros adaptados a sus necesidades es fundamental para que puedan visualizar una vida mejor”.