El próximo 2 de abril será una fecha clave, pues al despejarse la incógnita del que el gobierno de Estados Unidos impondrá a los productos de México y otros países, se podrán actualizar los pronósticos sobre el desempeño esperado de la economía, y en cuanto a la posibilidad de que pueda caer o no en recesión.

Por ahora se puede afirmar que se enfrenta una inminente , dijo el nuevo economista en jefe de la casa de bolsa Valmex, Gerónimo Ugarte.

Los analistas financieros están corriendo sus modelos para dar a conocer en los próximos días las estimaciones de este año, al ajustar los números anteriores a la amenaza arancelaria de Donald Trump.

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Pesimismo económico. Fuente: Encuesta Citi de Expectativas
Pesimismo económico. Fuente: Encuesta Citi de Expectativas

Ugarte es uno de ellos, y está preparando la actualización de sus expectativas para difundirlas en abril.

En entrevista con adelantó parte de lo que podría esperarse para 2025, año que definió como de adaptación y aprendizaje para enfrentar la incertidumbre que ha generado el nuevo escenario internacional bajo la administración de Trump.

En tanto, prevé que 2026 no sólo será de recuperación, sino de consolidación de una nueva realidad en los mercados financieros y la economía nacional.

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Para entonces, asegura, habrá una idea clara respecto a si México seguirá igual o si hubo ajustes para evitar una contracción económica en el país.

Ugarte es economista del ITAM con maestría en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y con estudios de doctorado en la misma disciplina por la Universidad de Tel Aviv de Israel.

Antes y después de aranceles

El entrevistado afirma que antes de los aranceles, la proyección de Valmex para el Producto Interno Bruto (PIB) nacional era de un crecimiento de 0.8% en 2025.

Ahora oscila alrededor de cero, pero dependerá del resultado de la implementación de los aranceles el 2 de abril o en fechas posteriores. Pero el rango sobre el que trabaja es de entre -0.5% y 0.5%, agrega.

El escenario de 0.5% considera que no habrá aranceles o que la implementación de las tarifas sería limitada para sectores específicos o que no estén considerados en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

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“Si vemos una implementación como se planteó al inicio, de manera generalizada, estamos esperando una contracción de hasta medio punto porcentual para 2025”, destaca.

Sin embargo, advirtió que el riesgo de una recesión técnica es inminente, es decir, dos caídas consecutivas en la variación trimestral del PIB.

“Por el lado de la caída de la demanda externa, lo moderado del consumo y los indicadores de inversión, sí vemos la posibilidad de recesión técnica”, destaca.

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No obstante, el dato de enero del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) resultó mejor de lo que se preveía, con 1.8% de variación anual.

Por esa razón reconoce que, si bien prevalece un panorama incierto, la situación no debe verse tan trágica pese a que hay probabilidad de recesión técnica a inicios de este año tras la caída del PIB en el cuarto trimestre de 2024.

Panorama complejo

El especialista subraya que uno de los factores constantes este año es la incertidumbre, sobre todo en términos de políticas comercial y arancelaria de EU.

Hay dos dimensiones: toda la parte de presiones externas con la política comercial de EU, y por el lado interno con componentes del PIB que ya están presentes pues, pese a cierto dinamismo del consumo, la inversión va hacia bajo.

Sectores como la construcción y manufacturas se están contrayendo, agrega Ugarte.

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El indicador de actividad industrial ya mostró caídas en tres de sus cuatro sectores.

El único rubro que sigue creciendo es el de electricidad, agua y gas, pero tanto minería, petróleo y manufacturas presentan una baja en su actividad.

“Vemos un panorama complejo para la economía. Vemos una demanda doméstica que ya mostró debilidad a finales de 2024, y estos riesgos hacia 2025”, dice.

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Consumo e inversión

Se percibe una desaceleración de los indicadores. Por ejemplo, en diciembre las ventas al menudeo quedaron muy planas respecto a su nivel anterior, detalla.

Hubo una tendencia similar en cuanto a las ventas de autos nuevos, así como en segmentos como las tiendas departamentales.

Ugarte relaciona este comportamiento con el ambiente de precaución en el consumo, combinado con mayores niveles de endeudamiento de los hogares.

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“La están pensando antes de ejercer el mismo nivel de gasto que en años anteriores”, sostiene.

Así lo revelan también los indicadores de tarjetas de crédito y débito, porque siguen aumentando, lo que hace pensar que los consumidores están financiando su gasto corriente a través de crédito y de ahorro por medio del débito.

“Vemos deterioro en la confianza del consumidor, en el índice general, pero en bienes duraderos hubo un leve repunte en enero”, dijo.

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