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A pesar de los esfuerzos de las autoridades financieras y del sector bancario para digitalizar los pagos, México sigue siendo un país intensivo en uso de dinero en efectivo, debido a factores entre los que destacan la economía informal y los fraudes en el sistema financiero, según especialistas.
Advierten que eso es aprovechado por organizaciones criminales para blanquear activos provenientes de actividades ilícitas que permiten no ser identificados. Datos del Banco de México (Banxico) muestran que la demanda de dinero en efectivo presenta un aumento anual de 7.3%.

La circulación de billetes y monedas asciende a un total de 3.4 billones de pesos, una cifra que supera lo que se recaudó en 2025 por medio del Impuesto Sobre la Renta (ISR), el gravamen más importante del sistema tributario.
Banxico reconoce que si bien el efectivo predomina como el medio de pago más utilizado entre los hogares urbanos, sobre todo para comprar alimentos y bebidas no alcohólicas, el porcentaje de gasto que estos realizan con alternativas digitales va al alza.
De ahí que encontró un área de oportunidad y en 2019 lanzó la plataforma CoDi para realizar pagos electrónicos en comercios, así como DiMo en 2023, para que la población pueda hacer transferencias utilizando sólo el número de celular del receptor del dinero, y que actualmente cuenta con más de 12 millones de usuarios.
Fraudes y economía informal
Federico Rubli, socio consultor del despacho MAAT Asesores, dijo en entrevista con EL UNIVERSAL que la llamada base monetaria sigue creciendo.
Afirmó que hay predilección de una parte importante de la población por el efectivo, algo natural al tener 60% de la fuerza laboral en la economía informal. A causa del aumento de fraudes con tarjetas de crédito, comentó, muchos comercios se van a la segura y sólo aceptan efectivo.
Del otro lado de la moneda, el exfuncionario de Banxico mencionó que las actividades ilegales del crimen organizado, como cobros de derecho de piso, prostitución, narcomenudeo, etcétera, se manejan estrictamente con efectivo. “Las operaciones de lavado de dinero tienen que ser en efectivo para no dejar rastro”, enfatizó.
En menor medida, destacó, también influyen los elevados cobros de comisiones de la banca.
Exclusión financiera
Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es importante equilibrar el crecimiento digital y el acceso al efectivo para mantener sistemas de pagos sostenibles e inclusivos.
En el documento Garantizar el acceso de los consumidores al efectivo en la economía digital señala que no está claro si este problema será generacional o estructural. Según la investigación de la OCDE, el efectivo representa una reserva de valor para los consumidores, como protección contra el riesgo y la inestabilidad en tiempos de incertidumbre.
No obstante, establece que a medida que disminuye la infraestructura de efectivo ciertos grupos de la sociedad se enfrentan a crecientes obstáculos para acceder al sistema de pagos, lo que conlleva el riesgo de una posible exclusión financiera, sobre todo de la población de mayor edad, entre otras consecuencias no deseadas.
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Destaca que existen varias razones por las cuales las personas prefieren el efectivo a los pagos digitales, entre ellas que proporciona a los consumidores una sensación de privacidad y seguridad durante interrupciones globales causadas por fallas del sistema o riesgos relacionados con el cambio climático, entre otros.
También por el creciente número de estafas y fraudes financieros, ya que los consumidores que utilizan servicios digitales corren un mayor riesgo de ser víctimas de estos engaños.
De ahí que esa sensación de seguridad también se encuentra en su función como reserva de valor para protegerse contra la inestabilidad e incertidumbre, pondera el organismo multilateral.
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Asimismo, establece que a medida que la infraestructura de pagos se digitaliza rápidamente los costos de los pagos bajan y, por tanto, la preferencia de los operadores de efectivo por promover los pagos digitales ha aumentado.
Resaltó que entre los principales catalizadores de esta digitalización se incluyen los esfuerzos de los gobiernos para combatir el lavado de dinero y el financiamiento de pagos ilícitos.
El potencial de digitalización para promover la inclusión financiera y, más recientemente, el efecto de la pandemia de Covid-19 han contribuido en el abandono del efectivo por parte de consumidores.
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