El Comité Técnico Nacional de Dirección Estratégica del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) reflexiona en las prioridades de la Dirección del Negocio al desplegar su estrategia.

La planeación de la estrategia es un ejercicio extenso de análisis y reflexión ejecutiva que describe, de manera concreta, los objetivos a lograr, las acciones a seguir, las competencias organizacionales necesarias y la planificación de los tiempos y los presupuestos dirigidos hacia un propósito claro: la generación sostenida de valor a través del tiempo.

El resultado de la planeación son los objetivos estratégicos del negocio que deben enfocarse en dos ejes, el primero, incrementar la propuesta de valor, lo que significa potenciar los productos y servicios para crear un mayor impacto diferencial en la percepción del Cliente -actual y potencial-, para posicionarlos por encima de otras opciones ofrecidas por la competencia, y el segundo eje, incrementar el valor del negocio, mediante la optimización de los costos y el incremento de los ingresos, con el consecuente incremento en la rentabilidad y en el valor del negocio.

Para lograr los objetivos estratégicos, se deben ejecutar las acciones para su consecución, denominadas iniciativas estratégicas, siendo desde acciones puntuales hasta grandes proyectos cuyos resultados contribuyen al cumplimiento de la estrategia.

Por lo tanto, el desempeño extraordinario de las iniciativas estratégicas sostiene la efectividad de la estrategia y conduce de manera natural a que la Dirección del Negocio se cuestione ¿Qué elementos debe mantener en su visión para asegurar una estrategia efectiva? En nuestra experiencia, es recomendable tener en cuenta los factores mencionados a continuación.

Viabilidad de la Estrategia. La ejecución de iniciativas requiere planificar el personal por sus competencias, recursos disponibles y por adquirir, efectividad de procesos y aprovechamiento de la tecnología, dimensionando el esfuerzo, los costos, la estimación de los tiempos y la asignación de los presupuestos. La viabilidad es un factor relevante para identificar las iniciativas determinantes para lograr los objetivos, así como asegurar que el negocio cuenta con los recursos suficientes y necesarios para su consecución.

Enfoque directivo en la ejecución. Es recomendable el involucramiento de los directivos que definieron la planeación estratégica para que incorporen en sus agendas la responsabilidad de dirigir la ejecución de las iniciativas, con un enfoque de liderazgo, mentoría, medición de avances significativos y toma de decisiones oportuna. No es recomendable solamente delegar la ejecución a los equipos operativos, sino mantener el acompañamiento directivo que asegura la constancia en el imperativo de generación de valor.

Mantener el llamado a la acción. Transmitir a la Compañía la comunicación de la estrategia como el medio para que el negocio llegue a un destino empresarial en un tiempo futuro y se mantenga avanzando. Comunicar la estrategia es un llamado a la acción de lo que la Dirección espera de sus colaboradores, de sus procesos de negocio, del servicio y atención a los clientes, y de la aplicación de los recursos, reafirmando de esta forma la ruta a seguir y el destino a lograr. Es también un impulso motivador que proporciona confianza y certeza en la dirección de la estrategia.

Cultura enfocada en la estrategia. El llamado a la acción puede requerir cambios en la cultura del negocio, en los usos y costumbres, en la forma de trabajar, comunicar, lograr o presentar resultados. La Dirección debe mantenerse perceptiva a esta necesidad y liderar los cambios necesarios, que faciliten estar enfocados en la ejecución que crea valor. Si se percibe que el negocio demanda un cambio cultural, es recomendable considerar un proceso puntual de gestión del cambio, asistido por especialistas en el tema.

Si el logro de la estrategia demanda un cambio en la cultura del negocio, este cambio se convierte en un objetivo estratégico.

Asegurar avanzar. A través de reuniones periódicas, la Dirección del Negocio debe monitorear con el Comité de líderes responsables de las iniciativas, los resultados de la ejecución internos (por ejemplo, con indicadores operativos o indicadores clave de desempeño) y los resultados de ejecución externos, en las iniciativas liberadas hacia los Clientes y al mercado (por ejemplo, participación de mercado, incremento de los servicios, incremento de ventas). Medir el efecto esperado permitirá confirmar o realizar los ajustes necesarios en la ejecución y, más importante aún, el negocio ganará el aprendizaje estratégico para una mejor ejecución.

La planeación y ejecución de la estrategia tiene el propósito fundamental de generar valor sostenido a través del tiempo, medible, entre otras formas, por la rentabilidad y el valor del Negocio, sostenidas por el prestigio en sus productos, servicios, atención al cliente, procesos innovadores y agilidad en la operación. El valor sostenido a través del tiempo es un aspecto fundamental que impulsará el crecimiento económico del negocio con un impacto positivo para las partes interesadas: accionistas, directivos, colaboradores, clientes, proveedores y aliados estratégicos.

El Comité Técnico Nacional de Dirección Estratégica IMEF promueve su misión de contribuir a la divulgación del pensamiento estratégico para el entorno de negocios de México.

Consejero expresidente del Comité Técnico Nacional de Dirección Estratégica del IMEF

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