


Para decirlo claro y directo, en la 4T y su “segundo piso de la transformación” quieren tener a sus “Jueces del Bienestar”.



La operación salió bien, pero la recuperación no ha sido rápida ni fácil.





Nada garantiza que los ataques a Casar y al obispo Rangel no se convierta en una práctica contra los que critiquen a este gobierno y su movimiento político
