
Falso que la gente haya dado la legitimidad al oficialismo para modificar la Constitución a su antojo y mucho menos para desaparecer uno de los poderes del Estado al atentar contra su independencia e imparcialidad.

Falso que la gente haya dado la legitimidad al oficialismo para modificar la Constitución a su antojo y mucho menos para desaparecer uno de los poderes del Estado al atentar contra su independencia e imparcialidad.


Tal parece que para destruir al Poder Judicial una encuesta es suficiente, pero para respetar un derecho humano fundamental como es el acceso al agua, la opinión del “pueblo¨ simplemente no cuenta.

Lo que pasa en aquella nación debe ser también una lección para México porque todo empezó con la destrucción de su cimiento democrático.


Cómo entender que cuando al fin vamos a tener a una mujer en la presidencia, se ataque a otra con saña porque no soportan que sea independiente, insumisa y que cumpla con su tarea de defender nuestra Constitución.



Nadie con cierto grado de empatía puede permanecer apático frente a la indolencia y crueldad de quien desde el púlpito presidencial se hace víctima todos los días.
