Más allá de si sus integrantes reflejan criterios de un tipo o de otro de parte de quien los nombró, puede resultar interesante determinar qué tanta continuidad hay, y qué tanto cambio, en relación al sexenio que concluye.

En ocasiones las cosas se enredan: no es fácil subrayar el talento y la honestidad de los miembros del nuevo gabinete, para distinguirlos de la ineptidud y la corrupción del anterior.