
En un Mundial que se jugará en casa, con la presión mediática al máximo, el margen de error es casi de cero

En un Mundial que se jugará en casa, con la presión mediática al máximo, el margen de error es casi de cero

La Selección Mexicana no sólo compite contra rivales, compite contra su narrativa, en donde el naturalizado siempre está bajo sospecha

México —con todo y sus “estrellas”— no ha sido capaz de superar la barrera mental y deportiva

Está demostrado que los alcances de Javier son cortos, su diseño de partido no es suficiente ante protagonistas

Cuando la Selección Mexicana enfrenta a equipos acostumbrados a otro nivel de energía, sufre y los grandes protagonistas toman ventaja

Cuando un país organiza un Mundial, las expectativas cambian por completo: Ya no se trata de participar, se trata de trascender

A tres meses del gran evento, realmente no sabemos si México cuenta con una generación capaz de competir contra los grandes


México nunca había llegado a un Mundial con tanta presión, con tan poca identidad

La gente no confía en esta Selección, ha visto suficientes procesos fallidos como para no comprar cualquier discurso optimista