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El papa Francisco llegó el domingo a Azerbaiyán para una visita de 10 horas dirigida a fomentar la sociedad multiconfesional del país, y que probablemente dejará de lado las recientes críticas por un referendo que amplía el mandato y las competencias del presidente.
La primera parada de Francisco fue para oficiar una misa para la minúscula comunidad católica local. Azerbaiyán es el segundo país más grande de mayoría musulmana chií, por detrás de Irán, y tiene menos de 300 azeríes católicos. Varios miles de extranjeros completan el resto de la comunidad católica en el país, y la mezcla religiosa se completa con judíos azeríes, zoroastrianos y otras minorías.
Francisco tenía previsto reunirse con representantes de todas las confesiones principales, así como con el presidente, Ilham Aliyev, antes de regresar a Roma el domingo por la noche tras una gira de fin de semana por el Cáucaso que le llevó antes a Georgia.
El papa ha denunciado el empleo de la violencia en nombre de Dios e insistido en la necesidad de más diálogo entre confesiones. En muchos aspectos, el Vaticano ve a Azerbaiyán como un modelo de tolerancia religiosa, dada la armonía interconfesional que caracteriza a las relaciones entre musulmanes, cristianos y judíos.
La iglesia donde Francisco celebró la misa, por ejemplo, se construyó con ayuda financiera de musulmanes y judíos, según los sacerdotes salesianos que la gestionan. El gobierno azerí donó un trozo de tierra a las afueras de la capital tras una visita de san Juan Pablo II en 2002, pero construir la estructura requirió asistencia de personas no cristianas.
Más del 80% de los votantes de la exrepública soviética respaldaron la semana pasada una enmienda constitucional que amplía de cinco a siete años el mandato presidencial, según la Comisión Electoral Central. Otras cláusulas del texto conceden al presidente el derecho a disolver el Parlamento, crear nuevos puestos de vicepresidente y cancelar los límites de edad.
Los oponentes de Aliyev, así como organizaciones de derechos como Amnistía Internacional y Freedom House, afirmaron que los cambios consolidarán un gobierno dinástico en la nación del mar Caspio, que es rica en petróleo. El gobierno azerí ha rechazado las críticas, afirmando que las enmiendas pretenden reducir burocracia y agilizar las reformas económicas.
jlcg
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