El líder de los talibanes, el mulá Ajtar Mansur, murió el pasado sábado durante un ataque de drones estadounidenses contra el automóvil del líder talibán en el área de Dahl Bandin, cerca de la ciudad paquistaní de Quetta, confirmaron hoy las autoridades afganas.

En un comunicado, el Directorio de Seguridad Nacional indicó que el ataque aéreo se produjo a las 15:45 horas, cuando “Ajtar Mansur, que estaba bajo vigilancia desde hace tiempo, viajaba en un vehículo con sus compañeros en la zona de Dahl Bandin, donde fue alcanzado y abatido”.

La noticia del ataque y la muerte de Mansur fue adelantada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos en un comunicado el pasado sábado: “Desde que Mansur asumió el liderazgo, los talibanes han llevado a cabo numerosos ataques contra civiles y fuerzas de seguridad afganas y personal estadounidense”, afirmó el portavoz del Pentágono, Peter Cook.

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, confirmó el ataque y aclaró que la decisión había sido tomada por el presidente estadounidense, Barack Obama, y que los líderes de Afganistán y Paquistán habían sido notificados del ataque aéreo.

“Si la gente quiere seguir interponiéndose en el camino hacia la paz, seguir amenazando y matando personas, no tenemos más remedio que seguir respondiendo, y creo que respondimos de forma apropiada”, dijo Kerry en una conferencia en Myanmar.

El gobierno de Pakistán respondió que el bombardeo realizado por la administración de Obama supone “una violación de su soberanía, una cuestión tratada con Estados Unidos en el pasado”, según señaló en un comunicado el Ministerio del Exterior del país.

Agregó que el primer ministro, Nawaz Sharif, y el jefe del Ejército, Raheel Sharif, fueron informados por Estados Unidos del bombardeo después de que fue llevado a cabo.

El presidente afgano Abdullah Abdullah señaló en Twitter que Mansur “era un gran obstáculo para la paz”. Con él muerto, añadió, los talibanes pueden aprovechar la oportunidad de unirse al proceso de paz.

Una fuente interna del palacio presidencial señaló que Mansur tenía fuertes lazos con la comisión militar de los talibanes y que su muerte supone un fuerte golpe entre las filas de los extremistas, mientras que el Ministerio del Interior afgano añadió que la muerte de Mansur mejorará la situación de la seguridad en el país.

El mulá se convirtió en líder de los talibanes en agosto, tras la confirmación de la muerte del mulá Mohammad Omar, lo que desató luchas internas por el poder.

El hombre mejor posicionado y más poderoso es en estos momentos es Sirayuddin Haqqani, el número dos de Mansur para asuntos militares; sin embargo no es originario del sur del país, la cuna de la cúpula talibán, lo que podría restarle apoyo. El analista afgano Ahmed Saidi dijo que de círculos afganos se desprende la posible celebración de un encuentro para nombrar a un sucesor en “dos o tres días”.

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