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La escena preocupó a los seguidores de Motörhead el pasado jueves, cuando la banda cortó un show cuando apenas habían transcurrido cuatro canciones, a causa de los problemas de salud que sobre el escenario estaba experimentando su líder, Lemmy Kilmister.
Sin embargo, el grupo encontró una excusa puntual en esa ocasión: La altura, que causó estragos en la oxigenación de un hombre que, a sus 69 años, ya carga con varios problemas de salud en el cuerpo.
Por eso, resulta aún más preocupante lo sucedido apenas cinco días después, específicamente anoche en la ciudad estadounidense de Austin, donde el grupo volvió a suspender un concierto ya iniciado, nuevamente por los problemas de salud del bajista.
El incidente ocurrió mientras Kilmister entonaba el tema "Metropolis", que interrumpió para decir una frase que quedó flotando en el aire: "No puedo hacerlo". Luego, volvió a dirigirse a la audiencia: "Ustedes son uno de los mejores públicos de Estados Unidos, y me encantaría tocar para ustedes, pero no puedo... Así es que, por favor, acepten mis disculpas. La próxima vez, ¿bueno?".
Esta vez no hubo un pronunciamiento, ni sobre ni tras bambalinas, acerca de las causas de la suspensión, aunque Lemmy (a secas, como le dicen sus fans) cuenta con un considerable historial médico.
Además de usar un marcapasos, debió dejar ciertas bebidas alcohólicas —según dicen esos relatos con dosis de leyenda, se negó a abandonar el alcohol, y sólo cambió el whisky por el vodka— y, según declaró a The Guardian, en ocasiones usa un bastón, ya que "mis piernas están jodidas".
Sin embargo, en la misma conversación dijo que era "indestructible", y aseguró que su banda seguirá seguirá activa "mientras pueda caminar los pocos metros que hay desde atrás hasta el frente del escenenario, sin un bastón".
Los problemas de salud de su líder han empañado el que debía ser el gran hito de Motörhead en estos días, el esperado lanzamiento de XXXX: Bad Magic, su nuevo disco de estudio, que salió al ruedo recién el pasado viernes.
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