Más Información

Nodal narra el miedo que experimentó durante el fuego cruzado que presenció en Zacatecas: "me tocó tirarme al piso"

Harfuch se reúne en Washington D.C. con director de la DEA; hablan sobre combate al narco y al tráfico de armas

Cuenta a la que AMLO llamó a donar debe cumplir reglamentación: Sheinbaum; “Todo siempre es fiscalizado", asegura

Así pagaba “El Mencho” su base social; 8 mil para diálisis, 230 mil para posadas, un millón para niños en Navidad

El camino de los “boinas verdes” en el Iztaccíhuatl; futuros “Murciélagos” entrenan bajo cero para ser de élite en el Ejército
cesar.huerta@eluniversal.com.mx
“Si no pagan —dice uno de esos hombres llamados Coyote, mientras conduce un vehículo—, puede ser violado, sea hombre o mujer”.
Antes, una mujer con su pequeña hija (cuyo rostro es difuminado) trata de engañar a una agente de la policía fronteriza en Estados Unidos.
Afirma primero que nadie la ayudó a cruzar, después acepta que pagó 3 mil 500 pesos por ambas, para pasar el río.
Las cifras oficiales dicen que hay 850 detenciones que incluyen infantes al día en su intento por estar en el país del norte.
En 2016 se reportaron más de 50 mil menores atrapados por las autoridades estadounidenses y otros, como Jorge de 17 años, está cerca de ser deportado a México.
“Estábamos en Tamaulipas, unas de las ciudades más peligrosas de México, haciendo una investigación y vimos una gran afluencia de menores no acompañados y, sobre todo, de gente que iba pasando deportada, eso despertó un poco la idea de qué pasaba”, cuenta Guillermo Galdós.
Vía telefónica desde Perú, su país natal, el realizador habla así de Niños en la frontera, documental que estrena Discovery el próximo miércoles.
Buscó casos que podrían representar el problema, así como a las autoridades y a un pollero, las personas que mediante dinero garantizan a los interesados pasarlos a la nación donde gobierna Donald Trump.
En algunas escenas se ve a varios de los posibles deportados viendo en televisión el mensaje del político.
“El coyote no era una persona a la que hubiese invitado una cerveza o un vaso de agua, tiene un negocio que me parece de lo más bajo”, refiere Galdós.
“Pero después de conversar varios días con él, lo convencí para que contara su historia y se sentía orgulloso de su trabajo, se jactaba de hacer un servicio VIP, pues garantizaba, si pagaban, que todos pasaban a EU”, cuenta el director.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]









