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En 2011 Gustavo Ayón se convirtió en el tercer mexicano en jugar en un equipo de la NBA. En ese año, su primo Víctor fue cortado en el último día de la preselección mexicana de basquetbol sub-17. El adolescente buscó cobijo en el referente, pero Gustavo lo reprendió con palabras duras.
“Me sentí un poco triste, esperaba algo de ánimos, pero comprendí que él quiere que sea un buen jugador, que no sea un basquetbolista del montón”, declaró Víctor Ayón.
El trato que Gustavo, estrella del Real Madrid, tuvo con su primo, lo llevó a esforzarse día a día para alcanzar el sueño de ser profesional. Ayer, las Garzas Plateadas de la Liga Nacional de Basquetbol Profesional en México, tomaron a Víctor con la selección global 10 del primer draft en la historia.
“Llegar al draft es un agradecimiento a mi familia y a Dios. Gustavo me motiva a ser mejor. Critica mi juego y eso me ayuda mucho. Al final, es el mejor basquetbolista del momento”.
Desde pequeños, Víctor siempre ha estado bajo el régimen disciplinario de Gustavo. Sobre la duela, los nayaritas pasaron muchas horas practicando.
“A veces me regañaba tanto que me hacía llorar, pero ha visto que me he puesto más fuerte, he crecido y soy dedicado; de vez en cuando me daba un golpe para agarrar la onda [del juego]”.
El nuevo integrante de las Garzas Plateadas no ve a Gustavo
como una estrella, sino como a un familiar.
“Lo conozco desde que no era nadie, no había logrado nada en el deporte, crecimos juntos y hoy veo todo lo que ha conseguido; obviamente desde que yo era chico hubo amor por el juego”.
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