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ariel.velazquez@eluniversal.com.mx
Durante siete años, Daniel Ramírez formó parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Con los marine, el hijo de inmigrantes mexicanos adquirió valor y compromiso dentro de un campo de batalla.
Con el uniforme militar en el guardarropa , Ramírez mantiene el espíritu de batalla, pero ahora dentro de la jaula de artes marciales mixtas. Daniel prefirió el deporte que seguir enlistado a la espera del momento de tomar su arma y partir a la guerra.
“Cuando estaba con los marine vi cómo algunos compañeros entrenaban artes marciales mixtas y me llamó la atención. Me apunté en el equipo y después tomé la decisión de no continuar en servicio y dedicarme a pelear”, declaró Ramírez.
En el tiempo que fue marine, Daniel fraternizó con varios compañeros al punto de sentir una hermandad que luego lo llevó a sufrir por la muerte de varios de ellos.
“Estar en el ejército tiene sus cosas buenas y malas. Con todas las horas y días que se pasan juntos, se logra hacer una familia. Luego ves partir a muchos de tus ‘hermanos’ pero ya no vuelven y cuando lo hacen algo ya está mal en su vida”.
Ramírez estuvo dos años en una base militar en Japón, en espera de sumarse como soldado a la guerra que mantuvo su país con Irak, pero el llamado, “por suerte” para él, nunca llegó.
“En Japón auxiliaba en cuanto a los envíos de armamento y víveres que tenían que llegar a nuestros militares. Conmigo podían contar en cualquier momento para mandarme a combatir, pero algo sucedió que nunca fui”.
De padres jaliscienses, Daniel está por primera vez en México. Lo hace para buscar su tercera victoria profesional, en la cartelera que esta noche presenta Combate Américas.
“Para mí es un orgullo venir al país del cual yo tengo sangre. Mis abuelos y padres son de Jalisco y yo nací en Sacramento. Nunca había estado en México y quiero dar una buena pelea ante mis paisanos”.
Para evitar los estragos de la altura de la Ciudad de México, Daniel Ramírez hizo una preparación de mes y medio en los dos mil kilómetros de South Lake, California.
“La verdad es que creo que el entrenamiento en el ejército es más cansado en lo mental que en lo físico. Por eso fui a las montañas, para no pasarla mal en México. De mi rival no sé mucho, pero confío en ganar”, finalizó el marine de las artes marciales mixtas.
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