Más Información

Super Bowl 2026: SRE enfatiza llamado a viajar de "manera responsable"; advierte sobre posibles redadas del ICE

Tres muertos y un herido, saldo de la explosión de pirotecnia en comunidad de Oaxaca; "se activa red hospitalaria de la zona": gobernador

Sheinbaum canta con estudiantes de NL frase viral de Tik Tok; “estamos haciendo realidad el derecho a la educación”, asegura

FOTOS: Así fue el enfrentamiento entre manifestantes y policía en Juegos Olímpicos de Invierno; usan gas lacrimógeno para replegarlos

Alcalde de Tequila tenía a colombianos y personas del CJNG en la nómina; regidora lo señala de proteger al narco

Fuerzas federales catean finca en Tequila, Jalisco; aseguran armas, granadas, equipo táctico y auto de lujo
christian.mendoza@clabsa.com.mx
Mala suerte para quienes dispusieron más de una copa previo al América-Pumas. Personas con notable aliento alcohólico eran expulsadas del Estadio Azteca.
Cero tolerancia si se trata de un duelo de alto riesgo.
“Sí, está bien, pero en otros casos están siendo muy exagerados. A mi amigo no lo dejaron pasar porque trae aliento alcohólico. Tomamos antes de entrar, pero estamos bien; debería ser sólo para los que realmente vienen borrachos”, explicó un aficionado azulcrema, quien se aprestaba a ingresar cerca del acceso designado a la porra visitante.
Hubo quienes se resistían a dejar el inmueble. Pero el uso de la fuerza por parte de la policía, que fungió de “saca borrachos”, no dejó alternativa.
“No es posible que siempre estén bebiendo en el estacionamiento. La policía no los debería dejar pasar, pero me siento seguro después de toda la revisión”, opinó un padre de familia, aficionado auriazul.
Los filtros de seguridad fueron más que estrictos, tanto en los accesos del recinto como en sus inmediaciones. Los aficionados fueron revisados de pies a cabeza, ni los niños eran ajenos a las medidas.
Incluso, a un fan con la playera del Cruz Azul se le pidió alejarse de los torniquetes.
“Lo hacemos por su seguridad. Lo ven dentro y seguro lo golpean. Muchas veces creen que lo hacemos por malos, pero no, nuestro trabajo es incomprendido”, señaló el policía que custodiaba al fanático del jersey celeste.
Para salvaguardar la integridad de los asistentes, la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México operó con cuatro mil 400 uniformados.
Algunos conatos de bronca entre barristas se suscitaron minutos antes del partido. Pero la intervención de los efectivos de seguridad evitó que el pleito se volviera campal.
“No hice nada ‘carnal’”, alegó —desesperado— un hincha con la playera auriazul manchada de sangre, mientras era retirado desde las rampas del estadio. De poco le sirvió dar patadas y manotazos.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]








