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Dos días antes de que el joven equipo dirigido por Joachim Löw dispute la final de la Copa Confederaciones ante Chile, la selección alemana Sub-21 conquistó su segunda Eurocopa, al imponerse a España por un ajustadísimo 1-0.
El solitario gol de Mitchell Weiser (40’) redondeó el excelente campeonato de los germanos y frustró a los españoles, quienes —tras un torneo también brillante— aspiraban a igualar los cinco títulos continentales de Italia.
“Es una locura, increíble. Nunca había visto que un equipo luchara de esta manera. No tengo palabras, estoy feliz por el grupo”, afirmó Weiser, tras recibir la Copa.
“Estoy loco de contento con esta selección. No hemos permitido que los españoles entraran en juego. Es algo grandioso”, añadió Stefan Kuntz, seleccionador alemán.
Con las ideas mucho más claras que los españoles, los germanos dominaron durante casi toda la primera parte, haciéndose los dueños del balón y defendiendo su marco de manera impecable.
Privado de la pelota, su gran arma durante todo el campeonato, España fue un equipo más débil y vulnerable, demasiado retrasado para practicar el excelente futbol que lo llevó a ganar los cuatro encuentros disputados antes de la final.
Con Dani Ceballos, Marco Asensio y Saúl Ñíguez, sus hombres más destacados perfectamente vigilados, los dirigidos por Albert Celades no supieron a quién recurrir para avanzar líneas y sorprender a los ordenados rivales.
Éstos, en cambio, lanzaron el contraataque con facilidad, rondaron con peligro el arco por Kepa y lo perforaron en el 40’, con un cabezazo espectacular e inalcanzable de Weiser, a centro desde la derecha de Toljan. Fue el gol del título. Alemania obtenía la recompensa a su dominio y mejor juego.
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