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gerardo.velazquez@eluniversalbgwire.com.mx
El caos generalizado se presentó en el primer partido de preparación de la Selección Mexicana en el verano. Lo único rescatable de esta segunda derrota de Juan Carlos Osorio fue el gol de Javier Hernández, con el que rompió el récord de Jared Borgetti, al llegar a 47 anotaciones por 46 del sinaloense.
Pero los futbolistas que jugaron el primer tiempo dieron la impresión de que no les importara nada. Ni el nivel, ni la imagen, ni el resultado. Frente a ellos, croatas con hambre de triunfo, que buscan un lugar en el equipo de Ante Cacic, hasta llevarse un merecido premio: la victoria de 2-1.
Lo increíble es lo que siempre impresiona en estos partidos, el público hizo una estupenda entrada, más de 60 mil aficionados pagaron boleto para ver un entrenamiento sin estamina y con nula calidad, aunque todo valió la pena al quedarse como testigos de la hazaña del Chicharito, con todo y que no fuera suficiente para evitar la derrota.
Primer tiempo vergonzoso de la defensa mexicana con errores como el de Diego Reyes, que podría costarle continuidad en la Selección, porque es el típico ejemplo de que no por jugar en Europa es mejor que algunos de los que están en la LigaMX. Con Miguel Layún que no participaba en un partido desde el 29 de marzo contra Trinidad, porque en el Porto lo borraron desde el 19 de ese mismo mes.
En el segundo tiempo Osorio mandó al campo a los futbolistas serios, a los que entienden lo que es representar a la Selección. Entonces ingresaron Guardado, Jonathan y Vela, sin olvidar al Chicharito, quien a tres minutos del final se convirtió en el máximo anotador enla historia de la Selección Mexicana. Sin embargo, fue demasiado tarde. El equipo mejoró, pero nada que presumir.
¿De qué sirvió jugar contra Croacia? De nada más que para el festejo de Hernández. Juan Carlos Osorio debería ser más exigente para que los directivos planifiquen como se debe y no tenga que lidiar con este tipo de improvisaciones que no le vienen bien a nadie, más que al que cobra los dólares que genera el equipo.
El plantel viaja a Denver a realizar un campamento de altura exprés, rimbombante y elegante cerca de las montañas rocallosas, porque el jueves hay otra prueba, contra Irlanda en Nueva Jersey.
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