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Monterrey.— En total 104.3 millones de dólares se toparon en la cancha del estadio de Monterrey. Ese es el costo de las plantillas de Rayados y Tigres, las más caras del futbol mexicano, que chocaron en el llamado clásico regio en su edición 106, y que sólo valió para una anotación.
Un gol de Efraín Juárez fue suficiente para que los dirigidos por Antonio Mohamed se levantaran con el triunfo en un juego de mucha pasión y poco futbol, donde abundaron las jugadas duras, tanto que ambos equipos terminaron con diez jugadores, por las expulsiones de Walter Ayoví y Guido Pizarro.
El juego en su mayoría se vistió de amarillo, ya que los felinos fueron los que más cerca estuvieron de anotar tanto en la primera como en la segunda parte; mas su goleador, André-Pierre Gignac salió con la mira chueca, llegando tarde a las pelotas de peligro.
“El que perdona pierde”, dice un refrán, y se le cumplió a los felinos, ya que al amanecer de la segunda parte los locales se fueron arriba con un tanto de Efraín Juárez.
Tigres, con una plantilla de 53.9 millones de dólares, la más cara del torneo mexicano, se fue encima por el tanto del empate y Monterrey, cuyo costo es el segundo más caro de México: 50.4 millones, se recargó en la defensa heroica encomendándose a la figura de Jonathan Orozco para mantener su meta en cero.
En el tema deportivo, este valor se traduce fehacientemente, porque Monterrey se mantuvo en la punta del torneo, más los Tigres, con todo y sus salarios millonarios, podrían caer hasta el séptimo de la general.
Los últimos minutos fueron de angustia con muchas llegadas de la visita, pero con poca contundencia, porque al final lo que vale es el gol, no los millones.
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