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Viviendas ubicadas en laderas y zonas de riesgo de la ciudad de México delatan la construcción social del riesgo en la capital mexicana.
Este fenómeno es resultado del crecimiento acelerado de la ciudad sin supervisión por las reglas y normas técnicas de construcción, tanto en las zonas de la periferia como en el centro de la misma, explicó el doctor Juan Carlos Mora, del Instituto de Geofísica de la UNAM.
Así se edifica en zonas de peligro, lo que genera que tanto la construcción como sus habitantes sean vulnerables
La falta de una cultura de la autoprotección en todos los niveles socioeconómicos es un elemento fundamental para el desarrollo y crecimiento en la construcción social del riesgo, señaló el investigador.
Viviendas vulnerables
Si en el proceso de edificación se busca ahorrar en materiales, refuerzos, cimientos o estructuras, el resultado puede ser una construcción precaria, insegura y con la omisión de elementos estructurales básicos.
Muestra de lo anterior es que en algunas zonas de la ciudad se usan rocas, llantas, lonas o costales rellenos de distintos materiales se utilizan como cimientos de las construcciones y para la retención de taludes inestables.
El doctor Juan Carlos Mora ha documentado estas prácticas, que se transmiten entre generaciones como parte de sus usos y costumbres. Sin embargo, no han resultado eficaces y solo potencializan el riesgo cuando se presentan lluvias intensas o sismos que afectan las construcciones e incrementan el grado de peligro y su vulnerabilidad.
El problema es tan grande, que solo se resuelve con una cultura de autoprotección, es decir, con la participación de cada habitante, de cada familia, con intención de mejorar las condiciones de su vivienda para su propia protección, alertó el geólogo de la UNAM.
“Al mismo tiempo, es importante desarrollar programas que coadyuven a mejorar las condiciones de las futuras viviendas, y a reparar o reconstruir las ya existentes, con el fin de que cumplan con el propósito para el que fueron construidas: proteger a sus habitantes”.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
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