Por: Juan Luis Barrios

Cada vez más personas deciden levantarse del sillón y salir a correr. Comienzan con diferentes distancias, 5k, 10k o 21k y después, hay quienes se arriesgan y van un paso más allá animándose a participar en su primer maratón. La magia está en atreverse: en cruzar la meta sin importar el tiempo, porque lo verdaderamente valioso es la experiencia que se queda grabada. Cada paso es un aprendizaje que te prepara para el siguiente reto.

A lo largo de mi trayectoria he entendido que un maratón –como la vida misma- se construye sobre cuatro pilares: alimentación, entrenamiento, preparación mental y el apoyo de tu círculo cercano, la porra. El equilibrio entre estos es lo que marca la diferencia entre rendirse o alcanzar aquello que parecía imposible.

La forma en que nutrimos nuestro cuerpo desde la preparación es el motor que nos hará llegar lejos. No se trata de tablas o conteos rígidos, es elegir lo que de verdad suma. Y en mi experiencia, los alimentos ricos en proteína, como huevos, pescado, carnes y leche, son una de las mejores opciones para rendir mejor. De hecho, la leche es uno de mis mejores aliados antes y después de entrenar por el contenido nutrimental que tiene. Hoy en día podemos encontrar muchas opciones en el mercado, pero somos nosotros quienes elegimos, por lo que mi recomendación para tener una mejor preparación y recuperación es elegir de manera inteligente, por ejemplo, consumir leches de nueva generación sin lactosa, con más calcio y 70% más proteína, que te impulsa y te recupera mejor.

Además, cada vez más especialistas reconocen que la leche no solo aporta proteína, también ayuda a la rehidratación. Por eso, a mí me gusta integrarla en licuados o snacks después del entrenamiento principalmente.

La resistencia se construye todos los días, se gana paso a paso. Un buen plan de entrenamiento combina volumen, intensidad y descanso. Las carreras largas a ritmo cómodo fortalecen la capacidad aeróbica; los intervalos en pista enseñan al cuerpo a mantener velocidad. Y cuando se suman disciplinas como la natación, la bicicleta o el trabajo de fuerza, el corredor se vuelve más completo. Lo que nunca debe faltar: una buena alimentación y días de descanso. Porque crecer también significa darle a tu cuerpo lo que necesita, pero, sobre todo, darle un espacio para recuperarse.

Correr un maratón es tanto un reto físico como un desafío de la mente. En los últimos kilómetros, cuando la fatiga aparece, es la disciplina mental la que sostiene al corredor. Ahí, una sonrisa desde la tribuna o el aplauso de la familia puede ser ese impulso extra que rompe la barrera del cansancio. Esa es la magia de las carreras: recordar que no estás solo en el camino, voltear y ver que tu porra está al 100, es un subidón de energía. Lo que te impulsa.

Estos principios fueron los que me llevaron a cumplir mi propio sueño olímpico. Hoy los comparto con quienes se preparan para vivir su primer maratón y con quienes ya gozan de experiencia en esta distancia, porque sin importar cuántas veces puedas correr un maratón, siempre se puede disfrutar como si fuera la primera vez. Cada corredor encontrará su propia forma de aplicarlos, porque el maratón es tan personal como universal: es descubrir que, con enfoque y pasión, somos capaces de mucho más de lo que imaginamos.

Al final, se trata de confiar en el proceso, de elegir lo que te impulsa y soltar lo que te frena. Porque correr no solo es llegar a la meta, sino descubrir que dentro de nosotros siempre hay un paso más.

Juan Luis Barrios (Ciudad de México, 1983), Embajador de Lala 100, atleta mexicano, con treinta años de experiencia, especialista en las carreras de 1500 metros, 5000 metros y 10000 metros. Participó en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, terminando séptimo en la final de 5000 metros y en los Juegos Olímpicos de Londres, en los que terminó en octavo. Actualmente se considera el mejor corredor mexicano en la categoría máster. Recientemente presentó su primer libro “Sueño Olímpico”.

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